Primero, el gobernante indolente prefirió no rebajarse ni rebajar su investidura…

El gobernador no hizo nada por evitar el dolor, cansancio y tantas cosas más que pasaron las mujeres y hombres que caminaron hasta su palacio sexenal.

Sin embargo, sí hubo muchos operadores políticos que estaban haciendo su trabajo para que se dejara de caminar, para que se aceptara la ayuda y otros… pero todo con entereza y dignidad fueron rechazados.

Aunque lo anterior no faltará quien diga se hacía a nombre del gobernador, la verdad es que Cesar Duarte pudo venir en persona, dialogar y recogerles para llevarles a palacio y allí, animados todos y todas por el buen gesto y voluntad del gobernante, seguramente habría prosperado lo que quienes caminaban e integran el Comité de Madres y Familiares de Mujeres Desaparecidas exigen: justicia.

Una justicia que desplegaron en varias demandas, empezando por una audiencia pública.

Pero no. El gobernante indolente prefirió no rebajarse ni rebajar su investidura.

Y así llegaron las dolientes madres y dos hombres, padres también de mujeres desaparecidas, más acompañantes solidarios. Leyeron su petición y se las firmó el secretario porque el gobernador no estaba.

Pasado el trance el gobernador ya ofreció atender a quienes hasta su palacio sexenal fueron a buscarle.

Habrá que ver si de verdad hay voluntad o todo apunta nada más a salvar las escoriaciones que durante cuatro días recibió de una exigencia de justicia de un grupo de madres y dos padres que siguen buscando a sus hijas y saber lo que a ellas sucedió.

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