El debate que no quiere el gobernador

El reciente debate y la inquietud despertada por la propuesta de reforma a la ley del servicio militar; así como el envió de la iniciativa de la ley para promover la educación militar de los jóvenes que no trabajan o no estudian por parte del gobernador de Chihuahua merece una reflexión a profundidad aunque el mismo gobernante, haya dicho que “nosotros”, refiriéndose a su administración, no plantean “mas debates”, sino que quieren “opciones, alternativas para los jovenes”.1
Lo cierto es que es difícil no debatir propuestas tan aventuradas. Una sociedad inmersa en la conflictividad, tomando como ejemplo a las y los jóvenes que viven en Ciudad Juárez, no se merecen que les empujen a tomar decisiones cuyas consecuencias las vivirían no solo quien decidiera participar de hacerse efectiva dichas leyes, sino que se verían afectadas todas las personas alrededor de aquella persona que llegase a tomar tal instrucción militar.
La verticalidad con la que se conducen los militares es como se les formaría a quien accediera a los resultados de la promoción de esas leyes. Ello significa que son muchas las probabilidades de que tal instrucción de carácter autoritario se replicara en los núcleos de la sociedad donde conviviera quien por necesidad buscara ese trabajo o por falta de escuelas  u otro tipo de formación no escolarizada, decidiera acudir al Ejército.
Se equivoca el gobernador Cesar Duarte si espera que no haya debate, aunque no reconozca que el mismo, ya es una contribución para generar esas “alternativas” para los jóvenes.

 

 

http://www.diario.com.mx/notas.php?f=2011/03/31&id=91a2ed44b0ea8d6a71b92f808a5583b9

 

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