EL ESPECTÁCULO DE LA POLÍTICA MEXICANA Y LA SOSPECHA COMO TRASTORNO

Juan M. Fernández ChicoHace poco le preguntaron a José Ramón Fernández su opinión sobre esta denuncia que habrían puesto algunos partidos políticos, entre ellos el PAN y MORENA, acerca de cambiar la fecha del juego de fútbol entre México y Brasil que se celebraría el mismo día de las elecciones, argumentando que era un distractor que sólo buscaba estimular al abstencionismo. La pregunta era retórica y el tono de quien la hacía dejaba ver la intención de encontrar en la respuesta de José Ramón a un aliado, a alguien que, desde el mundo del fútbol, justificara que ese accionar era una cosa absurda. Pero José Ramón Fernández, que decidió darle la vuelta a línea editorial de Televisa y TvAzteca, le respondió que si la denuncia la hubiera hecho el PRI o el presidente de la república, seguramente se habría negociado la fecha del partido.

Aquí recurro a la lectura de Slavoj Zizek, quien dice que las teorías de conspiración no deben ser entendidas como una interpretación paranoide e injustificada de la realidad, sino como formas de entender a un mundo que se ha movido históricamente entre la opacidad y la mentira. Esto quiere decir que nuestras sospechas tienen más justificación de existir de lo que pensamos. ¿Por qué no habríamos de sospechar de un partido de fútbol en un país en donde el mismo año que se celebraban las Olimpiadas se perpetuaba, por parte del Estado, un asesinato en contra de estudiantes desarmados?

Esto me lleva a la reflexión de lo que Gilles Lipovetsky llamó la espectacularización de la política. El punto de reflexión es este quiebre histórico en donde se pasa de utilizar exclusivamente el brazo armado del Estado para someter ideológicamente a sus ciudadanos, a una simbiosis entre imposición violenta y espectacularización: ya no basta el sometimiento violento, sino que se complementa con distractores espectaculares (telenovelas, deportes, conciertos…). Cada votante, un cliente; cada candidato y partido, un producto a vender; las propuestas se cambian por slogans; y los votos son entendidos como la unidad mínima de transacción comercial.

Cada figura política tiene su equivalente en el mundo de los espectáculos, razón por lo que ahora vemos más a Peña Nieto en Tv y Novelas que en cualquier otra revista de análisis político. Esos espacios ahora los ocupan Anahí, la Gaviota, Carmen Salinas y Sabrina. Ahora quienes quieren entender la vida política de México, deben leer los profundos y complejos detalles de, por ejemplo, esa enfermiza fascinación del gobernador de Chihuahua por Juan Gabriel.

Jorge Valdano una vez dijo que el fútbol es lo más importante de lo menos importante. Su propuesta era para nosotros, para los que construimos ciudadanía todos los días, no como un manual de gobierno para la clase política. El problema no es el fútbol, o los conciertos, o los murales, o las entrevistas rosas y arregladas a las y los representantes políticos. El problema es que nuestra sospecha, históricamente justificada, se haya convertido en el síntoma de una enfermedad mental asociada con la obsesión.

Termino con un fragmento de la novela gráfica The watchmen de Alan Moore. Cuando el Dr. Manhattan, un personaje omnipresente y omnisciente, surge de una catástrofe nuclear, los medios lo acusaban de ser el paso natural de la evolución humana. Podía transformar la materia, tele transportarse, predecir el futuro y ser tan grande y pequeño como su imaginación se lo permitiera. Un reportero, justificando su declaración de que el Dr. Manhattan era dios y era americano, agregó: “Pero si empieza a sentir una intensa y aplastante sensación de terror religioso ante ese concepto, no se alarme, eso sólo indica que siguen cuerdos”.

Juan Manuel Fernández Chico es co-fundador del Colectivo Vagón y director de la película El Heroe. JuárezDialoga lo ha invitado a participar por su compromiso con el trabajo colectivo en el quehacer artístico en Ciudad Juárez.

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