HACIA UNA SOLIDARIDAD VERDADERA

Durante la tarde del viernes 10 de junio, mientras  muchos integrantes de la asamblea y la caravana se encontraban en la sesión plenaria de las mesas de trabajo, un grupo de alrededor de 100 residentes de El Paso cruzaron caminando el puente de la calle Stanton, portando pancartas y cantando consignas expresando su apoyo a  la gente de Juárez. Ellos fueron recibidos por un grupo de cerca de 150 juarenses, y todo el grupo binacional marcho lado a lado hacia la Plaza del Monumento en una muestra de unidad y acción coordinada entre las dos ciudades, lo cual ha poco común en años recientes. En esta caminata, durante esta simple y  concreta acción de avanzar juntos, muchos de nosotros empezamos  a preguntarnos: ¿qué significa caminar lado a lado con la gente de Juárez?

Si Ud. fuera a sacar una muestra aleatoria de las personas que pasean por las calles de El Paso,   vería que hay una gran efusión de apoyo y simpatía por Juárez. La gente de El Paso está verdaderamente angustiada por la situación de conflicto por la cual en estos momentos está pasando Juárez, y muchos han perdido o se han distanciado de familiares o amigos. Usted también encontraría que un gran número de juarenses se encuentran viviendo ahora en El Paso, un grupo diverso de refugiados, que incluyen exiliados, familiares de víctimas, y personas que han sido desplazadas tanto por el miedo como por las consecuencias económicas de la violencia. Este conflicto indudablemente ha tenido consecuencias binacionales para nuestras ciudades fronterizas.

Los Paseños a menudo expresan el deseo de ayudar, de responder, y de estar “en solidaridad con” la gente de Juárez. Pero este deseo de solidaridad por lo general carece del tipo de crítica honesta y de aceptación de nuestras propias obligaciones las cuales hacen posible la verdadera solidaridad. Sin lugar a dudas sabemos que la economía de drogas y armas es inherente e indudablemente binacional y que los actores a ambos lados de la frontera participan y se benefician de las actividades relacionadas. Sin embargo, en El Paso así como en todo Estados Unidos, el diálogo en torno al conflicto en Juárez tiende a ser reducido a tan solo  una caracterización de una batalla entre narcos, o a ser atribuida en gran medida a la corrupción de funcionarios mexicanos, o simplemente  disminuída a una sensación de alivio en el sentido de que la violencia no ha cruzado de manera significativa, hasta ahora, la frontera internacional. La rendición de cuentas de EE.UU., y en particular los efectos del largo alcance de la política de EE.UU., es un tema poco común o simplemente no forma parte de la  conversación con respecto  a Juárez.

La visita de Sicilia a El Paso el sábado, 11 de junio, ocasionó la creación de una versión estadounidense del Pacto que fue firmado por cientos de personas en El Paso quienes públicamente expresaron su solidaridad con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. El Pacto comienza a abordar nuestra culpabilidad compartida y esta  basado en las siguientes exigencias básicas: 1) La justicia y la protección de las víctimas, instando la investigación y el enjuiciamiento de todos aquellos que han cometido crímenes en nombre de la llamada Guerra contra las Drogas; 2)Asilo inmediato y protección legal del gobierno de EE.UU. para las víctimas que huyen de la violencia;  3) y el fin de la Iniciativa Mérida. En mi opinión, también hubo ciertas demandas importantes que no fueron mencionadas formalmente en el Pacto de El Paso, entre ellas una denuncia más fuerte de la política de drogas y armas de EE.UU. y un apoyo claramente articulado acerca de las demandas de Juárez sobre la desmilitarización.

La solidaridad con Juárez tal ves inicia, pero no termina con una marcha hasta el monumento o con la firma de un pacto público. Los organizadores de los EE.UU. tienen (tenemos) la importante tarea de poner en marcha procesos que sigan alentando la conversación y cooperación bi-nacional, a la vez que abiertamente y sin descanso confronten el papel de EE.UU. en el conflicto. Al asumir esas banderas, las cuales son exclusivamente nuestras, seguimos en marcha lado a lado hacia la creación de un futuro común basado en la solidaridad real, la cual no sólo reconoce nuestra humanidad compartida, sino también nuestra responsabilidad única para poner fin a la violencia.

JuárezDialoga ha invitado a Kerry Doyle para colaborar por su amplia experiencia de trabajo con la comunidad. Por su compromiso y apoyo a las y los artistas de la región y su gran interés de impulsar los lazos entre esta comunidad binacional. Actualmente Kerry es asistente de la direccion de la Stanlee and Gerald Rubin Center for the Visual Arts at The University of Texas at El Paso.

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