LA DOBLE PRISIÓN DE LOS INTERNOS DEL CERESO

Por: Elpidia García Delgado

No hace mucho leí de algunas iniciativas que ya funcionan en las cárceles de  Brasil para reducir las condenas a los reos. Una de ellas consiste en pedalear bicicletas estacionarias durante ocho horas por tres días a cambio de un día de reducción en la condena. Mientras pedalean, además de que mejoran la salud de los ciclistas, cargan las baterías que se usarán para la iluminación de lámparas del malecón a lo largo de un río. De esa forma contribuyen a la sociedad a la vez que luchan con el recurso de sus cuerpos por un tiempo menor en el reclusorio. Pero el proyecto que más me llamó la atención es el llamado “Programa de Redención mediante la lectura” que reduce las condenas de los presos en un mes y medio por cada doce libros leídos en un año. Se requiere además la redacción de un resumen por cada libro leído y que éste sea revisado y aprobado por un juez para que sea válido.  También hay reducción de sentencias si los prisioneros asisten a cursos que van desde educación a nivel primaria hasta cursos universitarios. Los beneficios de estos programas ayudarán a reducir la sobrepoblación en las cárceles, el analfabetismo y a romper el ciclo de violencia, además de que contribuyen a la rehabilitación de los internos.

Recordé estos proyectos brasileños porque esta semana fui invitada por la coordinación del encuentro de escritores de Literatura en el Bravo a moderar una mesa en el Centro de Adaptación y Reinserción Social CERESO, en el área femenil de internas. No pude evitar equiparar los esfuerzos de Brasil con la aparente ausencia de éstos en nuestra ciudad. Después de pasar los controles de seguridad, recorrimos los pasillos que parecían el pasaje infernal de un pequeño Hades. Cuando llegamos al patio vimos a las internas en sus uniformes grises sentadas, deshojando sus horas inútilmente a las mínimas sombras de los escasos árboles del patio. El tiempo, ese tesoro no renovable, se escurría en su inactividad como el agua en el cántaro de las Danaides.

Un gran número de ellas eran tan jóvenes que daba la impresión de que habíamos llegado a una escuela preparatoria. Aproximadamente veinte mujeres (no cabían más en la salita) y cuando menos una niña, recluida entre la grisedad junto a su madre, nos esperaban en un salón reducido, es decir, no hay una sala acondicionada para eventos grupales. El grado de atención de las mujeres durante las lecturas me sorprendió. Muchas de ellas llevaban lápices y hojas para tomar notas. Y pudimos observar cómo los sentimientos débilmente maniatados afloraban en risas o llanto al escuchar los textos poéticos y narraciones, especialmente los de la escritora Arminé Arjona, que les tocaban fibras sensibles al identificarse con las experiencias de los personajes. Tal es el poder de la literatura.

 Al terminar de leer el panel de autores los bombardearon con preguntas. Muchas querían escribir su propia biografía y querían saber cómo empezar, y de qué manera podíamos los escritores de Juárez apoyarlas para aprender a escribir. Alguien se quejó de que no les permitían recibir libros y que los únicos que había eran solo de temas cristianos.  Era evidente que su necesidad de aprender era tanta como la de comer para un hambriento. Fue esa la actitud que percibí al terminar la lectura. Los escritores que me acompañaban salimos de allí con la convicción de que el rescate cultural es urgente, aún en esa parte de la sociedad que ha perdido sus garantías. Las personas del departamento de Trabajo Social del CERESO que amablemente nos atendieron comentaron que muchas medidas de rehabilitación fueron suspendidas a partir de hechos violentos en el penal y cambios en la dirección.

Escritores que leyeron en el área varonil al mismo tiempo y otros que han ido en varias ocasiones, nos explicaron que las condiciones en el área varonil son mejores, ya que tienen una biblioteca y una sala amplia para usos múltiples. Si esto es verdad, hay discriminación de género que debería ser corregida.

Las demandas de las internas son claras:

1)    Que les permitan recibir libros y que se reanuden los talleres de narrativa que alguna vez tuvieron.

2)    Que los intelectuales y académicos sean incluyentes, en la medida posible, llevando hasta el reclusorio la difusión de la cultura

Susan Sontag dijo que “el acceso a la literatura, a la literatura universal, nos permite escapar de la prisión de la falta de cultura, del obligatorio provincialismo, de la educación formal inane, de destinos imperfectos y de la mala suerte…La literatura es el pasaporte para ingresar a una vida más amplia”…es decir, “la literatura es la libertad”.  Esta es una verdad indiscutible, pero además, respecto al derecho a la cultura, el primer párrafo del Artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”.

Claramente, las autoridades  del CERESO junto con los académicos e intelectuales de la ciudad deben aplicar estrategias para llevar la cultura a los internos. No los condenemos a una doble prisión: la física y la espiritual.

En Brasil, no sólo están les llevando cultura sino que además ésta es la llave para una disminución de su sentencia. ¿Por qué en Ciudad Juárez no les damos siquiera la oportunidad de liberar su ignorancia? ¡Es ella en buena parte la causante de nuestros males!

 JuárezDialoga ha invitado a colaborar a Elpidia García por su experiencia como autora al escribir cuentos relacionados principalmente con el ambiente laboral de la maquiladora, donde ha trabajado más de treinta años.  La trayectoria de Elpidia es amplia, tanto en su compromiso social como en su trabajo creativo. Entre otros, obtuvo 1er. Lugar en el XXXII Concurso de Poesía y cuento en la Categoría Cuento, de los Juegos Florales 2006. Obtuvo mención honorífica en el Certamen Mi Vida en Juárez (2006). Ha publicado sus relatos en El Reto, en el libro Narrativa Juarense Contemporánea (2009), revista Paso del Río Grande del Norte y Welspun KOJO News. También, participa en el taller literario de novela El Zurdo Mendieta.

Comparte!