Más allá del bien y el mal en la frontera norte

 Reseña: Azucena Hernández

Señales que precederán al fin del mundo (2009) es la segunda novela de Yuri Herrera, publicada en la editorial española Periférica, en ella el autor continúa su fijación con la vida de la frontera norte de México y su perspectiva de los migrantes mexicanos en Norteamérica. En la novela se narra la historia de Makina, una protagonista muy joven y singular que de repente se ve inmiscuida en una serie de aventuras míticas interfronterizas provocadas por la experiencia de migrar –aunque sólo sea motivada por la urgencia de llevar un mensaje– a otro país, Estados Unidos.

En esta novela, Herrera narra las aventuras a las que se enfrenta Makina, muchacha lista y educada que sale de lo que parece ser un típico pueblo mexicano y experimenta los contrastes de distintas formas de vida al suyo. Tales diferencias entre un México y un Estados Unidos parecen ser contundentes, mismos que motivan las reflexiones de Makina, a través de la voz de un narrador en tercera persona con focalización en el discurso de la muchacha. Tal focalización a veces logra infantilizar (negativamente) el discurso y le resta, de ese modo, profundidad a las reflexiones o limpidez a la prosa. Sin embargo esto da pie para sugerir que quizá esta novela está construida sobre un presupuesto de novela gráfica, o historieta.

En su cruce hacia otro país Makina se encuentra en situaciones que no superan el uso del fácil anecdotario, acciones inverosímiles y soluciones a conflictos trabajadas con escasa complejidad, que bien pudieran hacer de esta novela una historia que tuviera un sustento gráfico; y es que los personajes o las situaciones aparecen caricaturizados, a veces manejados con superficialidad, de una forma plana y sin contradicciones que profundicen en su elaboración psicológica o en la complejidad argumental.

El mismo nombre de la protagonista ya connota un tipo de personaje heroico, construido en estructuras del cuento folklórico, o del mito, no necesariamente del mito precolombino que propone Yuri Herrera, sino que se queda en ese tipo de estructuras básicas y constructivas, en donde el  héroe migrante y los otros personajes cumplen funciones específicas para que tal misión sea llevada a cabo y con éxito.

Al mismo tiempo, la visión que Herrera ofrece de la frontera y los contrastes binacionales parecen ser simplemente estereotipos ya procesados por la cultura, con una tendencia a construir su ficción sobre la base de una valoración dicotómica. Por ejemplo, la visión del “Gabacho”, nombre con el que Herrera designa a Estados Unidos y del “Gran Chilango” (la Ciudad de México) o la “Ciudadcita” (referencia a la provincia), está construida por medio de argumentos hasta cierto punto maniqueos, donde los “gabachos”, patriotas, o policías son seres malvados, racistas y de una moral y ética falsa o hipócrita; así, tanto los paisanos como la protagonista se mueven entre acciones donde ayudar al prójimo es uno de los rasgos caracterológicos básicos que definen a la mayoría de los migrantes.

La clásica versión del “indio bueno” se traslapa en esta novela de Yuri Herrera al “buen mexicano”, o al “buen migrante” que encuentra en ese “otro lado” un mundo hostil, lleno de señales que desgajan su integridad o atentan contra su vida, o contra la identidad nacional.

Bien hace el autor en señalar una guía de lectura de los nueve pasos al Mictla prehispánico, los cuales conforman un intertexto prescindible en Señales que precederán al fin del mundo. El mito indígena en esta novela se vacía de todo contenido cosmogónico o identitario, donde el autor lo ubica en el subsuelo pero sin revitalizarlo. Por eso, es posible prescindir del intertexto mítico indígena para la interpretación de la novela, pues las mismas imágenes y episodios ofrecen una pauta de sentido bastante contemporánea y clara que muestra lo maniqueo de los juicios ideológicos relacionado con el cruce interfronterizo, tales como el río peligroso que traga y arrastra vidas,  la figura lejana e hinchada del cadáver de un hombre pudriéndose en medio del desierto, una balacera tipo Hollywood en la que la protagonista resulta herida, la huida y la máxima consigna de llevar un mensaje a su hermano, el frío, el enfrentamiento con los poderosos amenazadores, la continua búsqueda y la decepción final al encontrar a su hermano asimilado a otro sistema.

Makina se ve obligada, desde el inicio de la trama, a negociar las condiciones de su cruce por el río con distintos líderes de organizaciones, probablemente ilegales. Makina es un personaje protegido siempre por otros, y que a modo de los viajes al inframundo míticos es acompañada por un guía que la cuida, aunque sea a distancia, y se asegura de que Makina llegue sana y salva a su objetivo.

La novela plantea una carga ideológica antiestadounidense explícita. Makina, la migrante bondadosa y lista, del otro lado del río se va a encontrar con patriotas xenofóbicos y criminales, con familias que sostienen falsos valores, con oficiales de inmigración cuyo placer estriba en humillar al desprotegido, con el hermano que renunció a su identidad tanto nacional como civil, al nombre, último vestigio que lo unía con Makina y su familia. Makina, como representante de los valores tradicionales del arraigo al terruño, del rechazo a lo extranjero, y de protección al semi-núcleo familiar, es la héroe, al final sacrificada (como su hermano), desollada, cuando se sugiere la imposibilidad del regreso a la tierra de la cual partió mediante una muerte simbólica.

Se desprenderse la premisa de que el trayecto de los que migran hacia Estados Unidos, es un camino lleno de señales imprecisas o ambiguas, relacionadas con la iniciación de la muerte simbólica de la identidad. Y es que la cuestión de la identidad en la novela no deja de ser una cuestión de nacionalidades o de grupos que construyen un modo de ser en oposición a esa otredad fría y calculadora, pragmática e insensible como se ha clasificado superficialmente a la identidad norteamericana. Por esto mismo, Señales que precederán al fin del mundo es una novela donde prevalece una mirada centralista de lo que significa cruzar la frontera, de lo que significa ser mexicano o ser norteamericano sin dar oportunidad para develar lo realmente problemático que son las fronteras y las identidades.

[Herrera, Yuri. Señales que precederán al fin del mundo. Cáceres: Periférica, 2009.]

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