LLEGÁNDOLE A LO SABROSO II

Michell Vázquez 2Por: Michell Vázquez

En la entrega pasada hablamos que le vamos a llegar a lo “sabroso” que tenemos como seres humanos que es la política, por aquello que dijo Aristóteles de que somos “animales políticos” (ojo, no políticos animales como se le conocen a muchos de nuestros gobernantes), que estamos en una sociedad no por instinto sino por uso de razón.

Gran parte de lo que aquí se expondrá, recordemos, es basado en el libro Política para Amador, de Fernando Savater.

Aclaraciones aparte retomamos lo dicho anteriormente, el humano vive en una sociedad con sus leyes y obligaciones. Una sociedad no caída del cielo sino creada por nosotros mismos, y que, no es de sorprenderse, suele tener errores, problemas que provoca una constante evolución. Sin embargo, el hecho de que sea una naturaleza creada por y para nosotros no significa que sólo por ello debemos obedecer con a ojos cegados.

A diferencia de la hormigas u otros animales no nos limitamos a repetir y seguir lo que se espera, sino que también desobedecemos nos rebelamos contra lo establecido. Immanuel Kant le llama que somos “insocialmente sociables”, o sea, que en nuestra forma de vida además de obedecer y repetir también nos rebelamos e inventamos. Hacerla de borlote está en nosotros.

No es que nos rebelemos contra la sociedad sino contra un tipo de sociedad determinada. No andamos de revoltosillos “porque no queremos obedecer jamás a nada ni a nadie sino porque queremos mejores razones para obedecer que la que nos da la autoridad”. Es decir, vamos a apechugar sólo si estamos de acuerdo por qué apechugar y viceversa también, vamos a hacerla de tos sólo si estamos de acuerdo en que debemos hacerla de tos.

Justamente esto es lo sabroso, entender que “la política no es más que el conjunto de las razones para obedecer y de las razones para sublevarse”. Y el mayor problema se encuentra cuando el humano no quiere o no le importa de razones (a favor o en contra) y se queda estancado, como agua esperando a podrirse y llenarse de mosquitos. ¿No le suena a cierto país al sur de Estados Unidos, qué digo país, cierta ciudad?

Seguimos entonces, existen los anarquistas que hablan de que debería existir una sociedad donde justamente no hubiera razones para obedecer al otro y por lo tanto rebelarse lo que eliminaría cualquier conflicto. Esto porque afirman que el humano tiene una tendencia natural a la cooperación, la solidaridad y apoyo mutuo y por ello no llegaríamos al problema de que unos abusaran del otro.

El autor habla de que vivimos en conflicto porque nuestros deseos se parecen demasiado y por eso se llega el momento en que colisionan unos con otros.

Tener una sociedad sin conflictos no sería una sociedad humana, no podemos ser todos iguales, tener todos las mismas creencias, y ser un ente aislado. Somos muchos, cada quien con su forma de guisar los frijoles, viviendo en sociedad. A final de cuentas tenemos conflictos por la misma razón por la que ayudamos a los otros, porque los demás nos preocupan. Nos interesa nuestra relación con ellos, los valores que compartimos, las opiniones que tienen de nosotros (¿si notaron que abajo viene mi correo?), lo que nos da, lo que nos quitan.

Es aquí donde entra la política para atajar ciertos conflictos, impedir que crezcan y que lleguemos a matarnos unos a otros. Se crean estas instituciones a las que todos obedecemos que sirven para mediar las disputas, que no nos destruyamos los unos a los otros e impedir que se aprovechen de los débiles (niños, ancianos, personas discapacitadas). Y también ese conjunto de instituciones tienen la capacidad de limitar de que por intereses de unos pocos se afecten a muchos, así como también puede proveer la mínima educación para que cada quien tenga a capacidad de razonar su entorno.

De tal manera, podemos afirmar que son indispensables algunas órdenes, pero no cualquier tipo de órdenes; ciertos jefes pero no cualquier tipo de jefes; algún gobierno pero no cualquier gobierno.

Entonces le llegamos a lo sabroso: ¿a quién debemos obedecer? ¿En qué debemos obedecer? ¿Hasta cuándo y por qué tenemos que seguir obedeciendo? Y, claro, ¿cuándo, por qué y cómo habrá que rebelarse? (Continuará…)

Gracias por leerme,

opiniones, críticas, sugerencias, comentarios en general:
michvasa@hotmail.com

JuárezDialoga ha invitado a Michell Vázquez por su compromiso con quienes viven en Ciudad Juárez. Es estudiante de Literatura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, y trabaja como profesor de secundaria. Escribe cuento, y también realiza un videoblog en you tube titulado Wachate Fany!, dedicado a fomentar la lectura. Fue columnista del periódico Norte por 4 años. Quiere y cuida a su perro Milo.

Comparte!