LLEGÁNDOLE A LO SABROSO IV

Michell Vázquez 2Por: Michell Vázquez

En la entrega pasada hablamos de esa invención griega tan chula y antigua que es la democracia. Recordemos que nos basamos en el libro Política para Amador, del español Fernando Savater con la intención de entender qué cosa es eso de política que nos han dicho que nunca se puede hablar en la mesa.

Después de que los griegos inventaron la democracia hace miles de años, con el tiempo se ha venido perfeccionando o encontrando nuevas maneras. Lo que, por cierto, es de esperarse al ser un invento del humano, es como una pintura que siempre se le puede agregar otro marco y/o agregar colores diferentes.

Con el tiempo se estableció una lucha entre el Estado (entendido como el conjunto de áreas y/o que conforma el gobierno) y el individuo (cada persona común) que a la vez tiene un árbitro que es el Derecho (las leyes). Los dos son como cómplices, el Estado está formado de individuos y los individuos necesitan al Estado para tener una mejor convivencia en sociedad.

Es una intensa y sabrosa historia de amor. Imagínese, atento lector, son dos morritos que estrictamente necesitan del otro para existir pero a la vez viven con la constante desconfianza de que uno se puede aprovechar del otro.

Y en esa historia estamos todos. Frente al Estado cada uno tenemos obligaciones y derechos y si nos dejamos nos pueden llenar de obligaciones y limitar nuestros derechos; y viceversa, si el Estado se deja, tendríamos una retroceso a la Ley de la Selva donde gana el más fuerte (en la actualidad el que más dinero tenga).

Por esa razón muchas veces se le ha llamado Estado fallido a lo que se vive en México en estos últimos años porque los que mandan no son las instituciones regidas por la ley, sino el que tenga más dinero para comprar armas y poder controlar una zona. Pero bueno, esa harina merece su pastel completo.

Pero ese es el peligro constante, que todo se desequilibre hacia un lado. Cuando predomina profundamente le individuo nadie se preocupa de lo que es mejor para todos, para lo común, y cada uno se siente solo acosado por la ferocidad del otro que sólo quiere lo mejor para sí mismo. De igual manera, cuando el Estado se hincha demasiado el individuo siente la falta de importancia dentro del todo y pierde su iniciativa y creatividad para crear y puede aceptar los abusos como algo normal.

Lo ideal sería un buen equilibrio. Sin embargo, Fernando Savater y el que arriba firma, prefieren no quedarse neutral y apostarle un poco más al individuo. No a favor del individualismo y el valemadrismo que bien conocemos los mexicanos donde lo que importa es mi familia y yo, y los demás “sorry you” sino a favor de un individuo participativo.
Cada uno de nosotros tenemos dos maneras de formar parte de algún grupo que tenga más gente. Podemos participar y podemos pertenecer.

Casi todos solemos pertenecer a nuestras familias. Es lo nuestro. Por nuestra familia todo, nunca se traiciona (al menos que seas Fredo en El Padrino II). Aunque no nos guste, aunque nos caigan mal, es nuestra familia.
Mientras que el participar lo elegimos y estamos en cierto grupo porque queremos y porque nos gusta. No hay una lealtad máxima que nos haga aguantarnos pase lo que pase.

Es así como entonces, aunque no juguemos cada domingo, los goles de nuestro equipo de futbol favorito son nuestros goles, porque nosotros somos parte, pertenecemos a ese equipo pase lo que pase. Mientras los mejor conocidos como villamelones sólo le van al equipo cuando anda bien, porque no son parte de un equipo y bueno si va muy mal pues mangos mejor grito y apoyo a otro.

Todos los individuos, dice el Savater, tenemos la necesidad de pertenecer a algo porque eso nos da seguridad, nos estabiliza y nos define ante nosotros mismo. Además nos brinda alguna referencia firme en que podemos confiar aunque nos imponga ciertos sacrificios y pueda hacernos sufrir.

De igual manera, si el individuo abusa de ese sentimiento de pertenencia desemboca en el fanatismo y la exclusión. Asó como si no busca participar en nada conlleva un desinterés general y a la insolidaridad.
Y por el momento hasta aquí le dejamos para seguir preguntándonos ¿qué debe hacer el individuo frente al Estado, pertenecer o participar? (Continuará…)

Gracias por leerme,
opiniones, críticas, sugerencias, comentarios en general:
michvasa@hotmail.com

JuárezDialoga ha invitado a Michell Vázquez por su compromiso con quienes viven en Ciudad Juárez. Es estudiante de Literatura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, y trabaja como profesor de secundaria. Escribe cuento, y también realiza un videoblog en you tube titulado Wachate Fany!, dedicado a fomentar la lectura. Fue columnista del periódico Norte por 4 años. Quiere y cuida a su perro Milo.

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