ABORTO, QUE SIGA SIENDO PECADO, NO DELITO

Santiago González ReyesPor: Santiago González

En Chihuahua el aborto es un delito que se castiga con seis meses a tres años de prisión. Sin embargo, hasta el momento no existe ni una sola mujer en centros de reinserción femenil por ese delito. Por otra parte, es cada vez más raro que un médico dé aviso a las autoridades sobre el hecho de estar atendiendo a una paciente que pueda presumir se practicó un aborto.

En los juzgados son extraños los juicios que se llevan por dicho delito y los que han llegado a un tribunal terminan en algún tipo de salida alterna. Lo cual nos indica que es un delito en desuso para su judicialización, mas no en su comisión.

Mientras que la Secretaría de Salud del Estado de Chihuahua reporta haber realizado dos mil 085 “limpiezas por aborto” es decir, la extracción del producto sin vida, tan solo en el año 2016; (sin contar clínicas privadas y sistema federal) en los juzgados del estado los juicios por el delito de aborto no llegan a la media docena en los últimos años.

La señal es clara, es la hora de abrir el diálogo para la despenalización del aborto. Este debate que inició en países desarrollados hace más de treinta años, a finales de los setentas, y que concluyó, ante la falta de un sustento científico y jurídico para la penalización, en la eliminación del delito desde los años noventa, abarcó casi veinte años de análisis y discusión.

En Chihuahua tendremos eventualmente que iniciar el debate para la despenalización, iniciaremos con la búsqueda del agua tibia, cuando esos debates que obedecen a los derechos esenciales de la persona ya ocurrieron. Mas como decía el ensayista francés Joseph Joubert “es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla”.

Se encontrará la misma oposición de los grupos religiosos de derecha que pretenden hacer de sus doctrinas leyes para todos y todas. Encontraremos los mismos argumentos, tales como “porqué no lo dan en adopción” siendo que en México no hay un proceso para ello y tampoco se adopta, nuestros números están muy por debajo de otros países, incluso teniendo a un lado al país numero uno en adopciones internacionales (EEUU), no estamos ni dentro de las primeras diez opciones para ellos, que tienen en primer lugar a China, después Guatemala, y hasta Uzbekistan es un mejor país para adoptar que México. Porque nuestra oposición al aborto se limita a eso, a que los niños nazcan y que las mujeres sean madres como por naturaleza les corresponde.

Así, tenemos que el mapa mundial de la penalización del aborto voluntario, coincide perfectamente con el mapa del subdesarrollo de los países. Los países que conservan la penalización, se concentran en África, América Latina y algunos países de Asia. Mientras que la despenalización se ve en países del norte de América, Europa, Oceanía y los países más desarrollados de Asia. En México corresponde a cada estado la regulación del aborto y este proceso solo se ha dado en la Ciudad de México, abril del 2007, y que significo una de las batallas por los derechos de las mujeres más importantes en el pasado reciente y que requeriría un análisis aparte.

El tema de fondo es que existe un conflicto de derechos; por una parte la persona, que puede ser una niña, una joven, una mujer y sus derechos a decidir sobre su cuerpo, su plan de vida, el derecho a una reproducción elegida, una maternidad voluntaria, a la asistencia médica en sus decisiones, a no ser estigmatizada o perseguida por lo que decide sobre su cuerpo y que esto no constituya un delito; por el otro lado, está el producto de la concepción, al cual ni jurídica, biológica o filosóficamente se le puede llamar persona, menos “bebé” como le llaman los grupos católicos provida, que carece de una estructura neuronal para tener conciencia y es en su primera etapa una masa de células embrionarias, según los conceptos de la microbiología expuestos por Roger Stainer.

Expuesto de la anterior forma, parecería claro cuál derecho debe prevalecer, sin embargo, los grupos conservadores católicos ven en la reproducción la principal virtud de la mujer, como su propósito originario, y no consideran dejarlo a su arbitrio, sino conservar esta función de las mujeres incluso por la ley y la criminalización.

Nadie puede estar a favor del aborto, es un sufrimiento no deseable, físico y psicológico. Debemos estar a favor de que las mujeres que tomen esa decisión tengan un lugar seguro dónde realizarlo, que no acudan a lugares clandestinos o sigan procedimientos recomendados por amigas o páginas de internet que las están llevando a la muerte. Los números nos dicen que es un delito en desuso, la razón nos indica que la penalización estaá sostenida en argumentos morales impulsados por grupos religiosos. Sólo hace falta que los cálculos políticos les sean redituables a los representantes populares para que decidan iniciar la discusión.

Nota: Este artículo se publicó primero en el Diario.mx y se reproduce con autorización del autor.

Santiago González Reyes es abogado defensor de derechos humanos. Actualmente es docente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

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