ALVARADO RENUNCIÓ POR INCOMPETENTE

Eduardo BarreraNicolás Alvarado hizo bien en renunciar a TV-UNAM por su incompetencia como crítico cultural. Crítica competente es tener las competencias suficientes en crítica literaria, musicología y en materia de sensibilidades. Se asesoró de varios “expertos”, desafortunadamente para él, también incompetentes. Yuri Vargas (http://goo.gl/e5VC26) desnuda la columna de Alvarado y su pobre y superficial “análisis” de la sintaxis, las habilidades de Juan Gabriel como letrita y los bestiales equívocos en conceptos como la prosodia y el ser chambón.
Sus “expertos” son el “Pacho”, Uriel Waizel y el oficialista Luis González de Alba, de quien dice “cuyas credenciales para ocuparse del tema son todas”. El “Pacho” es un ignorante del kitsch y de las sensibilidades camp y naca. Dice que Amanditita es “Kitsch hipster”. Cualquiera que haya leído los textos seminales sobre kitsch de Eco, Kundera y Greenberg, se dará cuenta de que, o Alvarado no entendió lo que le dijo “Pacho” y lo tergiversó, o el mentado “Pacho” no tiene la menor idea de lo que es el kitsch. Lo mismo ocurre con el camp, al que reduce a “pasar por encima de toda corrección”. El kitsch se toma muy en serio y aspira a ser arte profundo, la razón por la que no es arte, es porque su punto de partida es el efecto que se quiere lograr y de ahí se arma la obra con elementos redundantes. Pone de ejemplo de kitsch a Amandititita, cuando ella es un claro ejemplo de la sensibilidad camp que celebra irónicamente el exceso y el artificio. Las lentejuelas de Juan Gabriel rayan en lo camp justamente por la imbricación histórica que ha existido entre lo “queer” y la sensibilidad camp. Cabe acotar, que no todo lo “queer” es camp y no todo lo camp es “queer”.
De Waizel (“que entiende toda la música de la más culta a la más indie a la más popular”), ha sido periodista, locutor y directivo de radio en Tijuana y la Cd. de México y seguramente disfrutaría sus selecciones como DJ ya que a ambos nos gustan bandas como Grimes y Chicha Libre. Sin embargo, mientras no se deslinde del texto de Alvarado o desmienta que lo “urdieron” juntos, será corresponsable de la incompetencia del firmante. De su asesor “supercalificado” Luis González de Alba, sobra hablar por su falta de ética y su cobardía. Baste decir que a varios juarenses nos bloqueó en FaceBook por corregirle datos puntuales sobre feminicidios y magisterio. En el caso de la columna de Alvarado, se aplica al oficialista y oficioso González de Alba lo ya mencionado acerca de Waizel. En fin, si esos son los “expertos” en el tema para Alvarado, no solo es un incompetente, sino que se rodea de “expertos” incompetentes.
Por último, es mas que lamentable que quien maneja una de las principales órganos para la difusión cultural del país, tenga una concepción de “cultura” propia de autores del siglo 18 como Benedict Arnold y le pase de noche toda la producción de los estudios culturales latinoamericanos o de la escuela de Birmingham.
Coda. El lunes 5 de septiembre, hizo su ronda en programas de televisión por cable. Por la mañana estuvo con Ciro Gómez Leyva (http://goo.gl/M1AwSV). Ratificó que su artículo de opinión fue clasista y lo fundamentó teóricamente en el marco de Pierre Bourdieu. Lo que no entendió Alvarado, es que dicha teoría sobre el acceso desigual al capital cultural tiene carácter descriptivo y explicativo, no normativo. Era de esperarse que Gómez Leyva le elogiara y celebrara el texto. El único punto de desacuerdo, fue que el siempre oficioso conductor lo contradijo cuando el único mea culpa de Alvarado fue la oportunidad del texto. Por la noche no corrió con la misma suerte cuando Carmen Aristegui le hizo una entrevista conjunta con Pável Granados, quien lo corrigió cuando aseguró que la traducción de camp era joto.
JuárezDialoga ha invitado a colaborar a Eduardo Barrera Herrera,  profesor Asociado en la The University of Texas at El Paso (UTEP) y catedrático del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) por sus conocimientos en el tema de la Cultura y su compromiso con la Sociedad Civil Organizada en la región fronteriza de Ciudad Juárez; Las Cruces, Nuevo México y El Paso, Texas.
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