DOS CRÍMENES EN EL 2014, QUE NOS DEBERÍAN RECORDAR EL 2004

Hernan Ortiz IIIPlatica con tus compas, yo platico con los míos y luego intercambiamos opiniones. Me dijo Leobardo. Comentábamos respecto a algunos crímenes que han puesto en evidencia que las cosas no van funcionando bien y que están muy, pero muy, pero muy lejos de ir mejorando.

Me llega como bofetón la imagen del ex presidente municipal Héctor Murguía diciendo y repitiendo “rescatamos Juárez” y resulta que las cosas no muestran haber mejorado.

Los dos delitos que hacen evidente esta situación son. Por un lado la muerte (¿suicidio?) de Jhoselin Nohemí Álvarez Quillay. Que en algunas notas, el segundo apellido se cambia por Bárcena y en otras por Astorga. Total que no sabemos ni cómo se llamaba la finadita.

La tragedia se hace pública cuando el 8 de marzo sale en varios medios de comunicación la noticia de que Domingo Fermas Uves es un pollero que fue sorprendido por la Policía Estatal cuando se bajo de su vieja camioneta para orinar y después cruzar el río y llevar a una pequeña de 8 años con sus padres al interior de Estados Unidos.

Hasta ahí, la tragedia parecía ser una más. Pero de pronto la cosa se complicó demasiado. La niña aparece muerta en un albergue llamado La Esperanza, que no pertenece al DIF sino que es particular. Práctica común eso de que los albergues particulares realicen la labor que debería garantizar el estado, y no hay que olvidar que ya se han tenido resultados muy raros como el de Soledad Griensen que tenía un albergue para mujeres maltratadas en el cual se dijo, ya no sé si se supo, que había abuso sexual de las internas. ¿Qué pasa ahora en este lugar de La Esperanza? ¿Lo clausurarán como los bares donde se comete un asesinato? La inducción al suicidio es un delito en el estado de Chihuahua.

Pero la cosa se complica más, cuando a Nohemí se le aplican tres autopsias, una por parte de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, que concluye que fue un suicidio. Otras dos al parecer fueron inspiradas por un tubo de PVC que según fuentes no oficiales, que a veces generan más confianza que las oficiales, mide una pulgada de diámetro y sólo se sostenía a presión, era de dónde se colgaba la cortina de baño. ¿Cómo pudo aguantar el peso de la niña que dicen era como de 40 kg? Y ahí otra cosa rara pues en un principio dijeron que tenía 8 años lo cual indicaría un serio caso de sobrepeso y luego 12. Que por cierto, yo tuve que revisar una tabla de esas que dan con productos pediátricos, pero un forense debe saberlo casi de inmediato, ¿o no?

La segunda autopsia la realiza, hasta el momento, creo, porque me queda claro que poco entiendo, la Procuraduría General de la República, que según las notas periodísticas, no es que dude del trabajo de la fiscalía de Chihuahua, pero quiere hacer otro distinto ¿Por qué? Y no descartar el homicidio ¿No que estaba bien el suicidio? Luego, ante la poca claridad de la situación la Comisión Nacional de los Derechos Humanos llega a hacer otra autopsia casi a la par que la de la PGR. Total, que nadie duda de nadie, pero tampoco parece que algún reporte pueda ser lo suficientemente confiable.

Por si fuera poco, luego aparece la situación del supuesto “pollero”, Domingo Fermas. La primera información es que lo agarraron haciendo pipí y de puritita casualidad paso la patrulla de la Policía Estatal y cuando lo iban a ¿amonestar o apresar? Por su falta administrativa vieron a la niña llorar. Al cuestionar a Domingo, este confesó, así muy así, que era pollero y que por varios miles de pesos o dólares llevaría a la niña al otro lado.

Luego la cosa se confundió también, porque el delito de tráfico de personas no se comprobó y Domingo quedó libre a las 72 horas, luego de descubrir el cadáver de Nohemí (o Noemí), lo volvieron a apresar para que declarara y luego quedo libre de nuevo.

La familia de Domingo y él mismo dicen que es falsa la versión que contaron los policías estatales, esa de que lo encontraron orinando y que los sacaron de su casa. Pero entonces, ¿qué hacían los policías cateando esa casa?

La situación todavía se agrava más cuando ante todas estas irregularidades, los padres de Noemí están en Nueva York y al parecer sólo el gobierno de Ecuador puede reclamar el cuerpo de la niña, así que no se hace evidente un rostro de dolor, ni frustración, ni hay familia a la que dar apoyo. Los delitos ahí están… pero si no hay a quién apoyar, ¿quién pide justicia? Las irregularidades pasan ante nuestros ojos y sin la madre que llora pareciera que la poca claridad quedará para el anecdotario, pues no sé si alguien se atreva a pedir que las cosas se clarifiquen sólo porqué la autoridad debe actuar bien, pues para eso se le paga, ¿o no?

Tal vez la presencia de la CNDH, sea algo… tal vez.

El otro caso es el de la jovencita  Karen de 17 años que junto con dos cómplices roba, mata y quema a su hermana y madre adoptiva, con saña tal vez innenarrable.

Lo que llama la atención de este caso es las similitudes que se pueden encontrar con el que Sandra Rodríguez, describe de forma exhaustiva en su libro Fábrica del Crimen.

En este libro, y dando seguimiento al caso de Vicente León Chávez, que asesino  a su familia en mayo del 2004 a la edad de 16 años, Sandra Rodríguez va describiendo de la manera más fina posible cómo se ha forjado una sociedad donde un crimen de esta magnitud se antoja como algo viable en la mente de un joven.

Vicente, terminó asesinado en agosto del 2009 como resultado del enfrentamiento entre bandas criminales.

Podría decirse que el caso de un criminal no implica que sea una constante, pero el caso de Karen invita a pensar que tal vez es más común de lo que pensamos y no nos atrevemos a reconocerlo. ¿Por qué? Porque ya no es sólo asunto de una autoridad ineficiente, sino de una ciudadanía que tolera estos crímenes y no hace nada al respecto o lo que hace, lo hace mal en una simulación que la deja tranquila hasta el siguiente crimen.

¿Será que la impunidad marca los viable en nuestra ética? Es decir que somos capaces de hacer lo prohibido porqué al parecer no tiene consecuencias. No lo sé.

Recuerdo casos impunes, como el de Héctor Armando Lastra Muñoz, que también en el 2004 (mismo año que el crimen de Vicente) fue acusado de manejar una red de prostitución de menores y al parecer el juicio quedo en el olvido después de que pago una fianza de 300 mil pesos. ¿Quién puede pagar una fianza de esa cantidad con un trabajo honesto? Bueno, tal vez sea que yo soy muy, pero muy malo en mis finanzas.

En junio del 2013, Lastra estuvo de nuevo en problemas legales por omitir cuidados a un niño que supuestamente le encargaron y por poco muere ahogado. Al parecer quedo libre, de nuevo… pero ¿qué pasó con el juicio por lenocinio?

Otro caso que no deja de parecerme muestra clara de la impunidad, es el de Rafael Franco Almaraz, que el 22 de enero del 2013 fue encontrado  del culpable del delito de violación de una joven de 17 años el 24 de mayo del 2011. Aprovechó su condición de médico y no fue ni la primera ni única denuncia que tuvo por el mismo delito. Rafael Franco, al parecer todavía se encuentra viviendo en su casa, bajo la figura de arraigo… ¡Aun cuando ya fue declarado culpable!

Lo que sospecho que estamos haciendo mal, es que mientras no haya una Marisela Escobedo que caminé hasta la capital para pedir justicia, un Sicilia que haga un largo peregrinaje por todo el país, no estamos dispuestos a voltear a ver a los culpables de la impunidad.

Los criminales son culpables de los delitos, pero la autoridad es culpable de no cumplir ni hacer cumplir la ley y mucho menos la justicia. Me queda claro que el caso de Nohemí, debería resolverse y aclararse sólo porqué las irregularidads son tales que deberían escandalizarnos de sobremanera y el caso de Karen debería motivarnos a preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo.

Bueno, siempre tenemos la otra alternativa. Decir “¡Qué cosa tan horrible!” y cambiar la página, el canal, la estación, o simplemente darle like.

JuárezDialoga ha invitado a Hernán Ortiz III para colaborar por su trayectoria académica y participación en la Sociedad Civil Organizada. Hernán es profesor en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). También, colaboró en la Organización Popular Independiente (OPI) y en el Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social (CCDS). Actualmente dirige la organización civil Ciudadanos por una Mejor Administración Pública (CIMAP) conformada por un grupo de ciudadanos que trabajan por tener una mejor ciudad al proponer a las autoridades, mecanismos para mejorar la administración pública.

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