EL PESO DEL PESAR

La caminata del comité de madres y familiares con hijas desaparecidas de Ciudad Juárez inicia el 2013 “de manera inesperada” y termina de manera predecible. Por un lado, hace manifiesta la voluntad indomable de lucha de una sociedad sometida a la guerra sin alternativas: sometimiento o exterminio parece ser la consigna. Pero, por el otro, después de una semana de marcha por el invierno del desierto para reclamar la falta de solución (y de interés) en el caso, el desenlace es que el gobernador no las recibe. !Que andaba iniciando la cruzada contra el hambre en este país hecho pedazos!   Hágame usted el favor. Una semana y ni un signo de querer afrontar este problema.

Archivo cerrado?.

Claro que no.

Algo se está negando a ser procesado por los cálculos elaboradísimos de la racionalidad  política: algo se está saliendo del campo de visión de las buenas conciencias. Esas que con todo el cinismo se incluyen en la propaganda que publicita que “los buenos somos más”. El funeral de Beatriz Alejandra Hernández Trejo no concluyó con la sepultura de los pocos restos que le entregaron a la familia. Más bien se desbordó en indignación y en una marcha hacia Chihuahua de otras familias de desaparecidas para romper la indiferencia del gobierno en la atención de sus demandas de solución a esos casos que se prolongan indefinidamente. Contra todas las expectativas llegaron ante el Palacio de gobierno para encontrarse con otra dilación más. El gobernador tenía otra agenda impostergable.

El gobierno podrá justificar su desaire con mil y un argumentos. O. K. Concedamos un poco, para empezar. Es cierto: salieron sin avisar, … cuentan que con 150 pesos para hacer un viaje de 360 kilometros en el desierto. Pero en la balanza están los hechos difíciles de valorar en este mar de indiferencia: las madres y familiares de desaparecidas resistieron el frío, la soledad y las campañas de descalificación; vencieron la fatiga, el hambre, la sed, las llagas y el dolor muscular; vencieron el miedo de la noche del desierto, que amplifica las certidumbres del acoso y el peligro. Imaginemos el miedo de estas madres en la noche fría del desierto y la soledad ante el hecho de que todas las “apariencias” apuntan hacia algo ominoso: “Pareciera que la estrategia del gobierno de Chihuahua es orillar a las familias de las víctimas a la muerte, como fue el caso de Marisela Escobedo, para “cerrar” los casos que por colusión con el crimen o por su incompetencia no quiere o no puede resolver. (Comunicado de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila en solidaridad con la Marcha por la Vida)

A pesar de todo,  y contra todo en contra, encontraron la solidaridad. Otras madres, el Barzón, Resssiste, Yosoy132  de Ciudad Juárez, se sumaron a la marcha. El peso de los elaborados cálculos burocráticos, los intrincados argumentos del laberinto de los expertos y la industria mediática, se desploman ante el peso del pesar y la compasión solidaria que concita. Este es un acontecimiento inédito en la vida política nacional. Siempre hay una falla en el sistema. Cuando ya nadie da la más mínima esperanza, cuando “no resignarse” se exhibe como empecinamiento, cuando la única palabra es la del poder, entonces, la verdad de la vida se muestra irreductible, desborda los cálculos del sistema. La semilla del dolor desenmascara la doble raíz de la tragedia: por un lado exhibe la soberbia del poderoso que se alejó de sus raíces, ciego ante el advenimiento del mal, a su desviación del camino de la justicia, a su alejamiento de los fundamentos de la ley; por el otro, nos muestran que ante el dolor innombrable e indescriptible, no queda otra cosa que la catarsis, la purificación por la compasión y el miedo de  ser víctimas de ese  ‘sinsentido’ que nos envuelve como funesta sombra. Cómo podrá la ceguera del poder sopesar este irreductible peso del pesar que inesperadamente emerge una y otra vez de forma pertinaz?

El dolor, la desesperanza, la humillación, -el escarnio de la burla y el olvido, la descalificación como sistema- no son eternamente las recetas infalibles para desmovilizar, para inhibir las protestas. Algún día ya no será tan fácil gobernar desde las alturas olímpicas de la impunidad y la injusticia. Algo puede pasar. Esta marcha ha sido vista por algunos como un acontecimiento, como la irrupción de una verdad que siendo silenciada, sale a la luz con el irreductible peso del pesar.

Antonio Muñoz (Toño) ha sido un activista social y un académico comprometido con las diversas luchas sociales que se han dado en Ciudad Juárez. En ese sentido, JuárezDialoga lo ha invitado a colaborar por los aportes que desde su experiencia puede hacer para esta ciudad.

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