ESTA TIERRA QUE PISAS

Santiago González Reyes“La frontera más fabulosa y bella del mundo”, un espacio y principalmente una sociedad protagonista en la historia, tierra de oportunidades. Ciudad de 24 horas, la oveja negra que mira con recelo su prima emperifollada y petulante, la capital. Juárez se cuece aparte, saltando con frecuencia a los reflectores internacionales, en ocasiones por eventos malos otras por eventos peores, pero quien vive aquí sabe que Juárez es más, mucho más que violencia; una ciudad con esencia e identidad, con numerosos hijos e hijas –nativos o por adopción– brillantes y destacados. Una casa de puertas abiertas donde todos cabemos, donde sin duda encontrarás trabajo, casa y amigos (as). En nuestra ciudad se han dado hechos históricos inusitados, tres de ellos que aquí les narro.

La casa mundial del divorcio

Corría la década de los 40, la época de oro de la vida nocturna en Juárez, los Cadillac en las aceras reflectaban los múltiples anuncios luminosos de la avenida, hombres de traje a tres piezas y sombrero, mujeres con vestidos de noche circulaban por la acera entrando a los centros nocturnos de la avenida Juárez y Mariscal; artistas, políticos, deportistas, mafiosos y cantidad de gringos todos visitantes asiduos de los shows a nivel de Las Vegas que amenizaban las noches desenfrenadas de una ciudad desinhibida.

Pero el caso de las visitas de Marilyn Monroe, Octavio Paz, Elena Garro, Príncipes Italianos, Joe Dimagio, Frank Sinatra, Elizabeth Taylor, entre otros no sólo obedeció a la vida nocturna, resulta que la ley del registro civil hasta 1964 permitía realizar divorcios en sólo pocas horas, el tiempo justo para disfrutar de una comida en los restaurants de lujo y festejar en algún cabaret. En aquel tiempo incluso un abogado de nombre Eugenio Calzada Flores fue apodado “El Rey del Divorcio”, quien organizaba tours para conocer la ciudad y regresar a casa con un acta de divorcio bajo el brazo. Quien viera hoy el Centro de nuestra ciudad, sucio, descuidado, pecoso de chicles, no creería su viejo esplendor. (García, 2017)

El desastre nuclear más grande de Latinoamérica

En 1977 el Centro Médico de Especialidades compró un aparato de radioterapia de segunda a un hospital de Kansas, que por una “corta” o como dice el reporte oficial, “por razones que se ignoran” el Instituto Nacional de Energía Nuclear autorizó la importación sin mayor problema. El aparato se almacenó en el sótano por años, por no contar con personal que lo supiera operar.

En 1984 el jefe de mantenimiento se acomide a deshacerse del armatoste que llevaba años en el sótano del hospital, no sin antes por curiosidad perforar la cápsula que contenía el material radioactivo. Lo subió a su pick up y lo llevó a su casa con el plan de al día siguiente venderlo al Yonke Fénix como fierro viejo.

El aparato se recicló y se elaboraron multitud de varillas con las que se construyeron viviendas y hasta obra pública, y por suerte también bases para mesa de jardín que fueron importadas a EU. Estando en plena Guerra Fría la base militar Fort Bliss contaba con detectores de radiación nuclear, fue que por accidente el conductor que trasportaba las bases pasó cercano al centro militar, y encendió las alarmas de radiación. Fue detenido y el desastre descubierto, por este hecho murieron al menos nueve personas que tuvieron contacto con el aparato y multitud de casas destruidas, al final el material fue dispuesto en un cementerio nuclear que se encuentra hasta la fecha detrás de la sierra de Samalayuca. (Varela, 2019)

Los misiles Nazis

A las 5 de la tarde del jueves 29 de mayo de 1947, una tarde de cielo rojo como las que sólo gozamos en nuestra latitud, un aparato impulsado por un fuego azul cruzó la ciudad y se impactó en el panteón Tepeyac al poniente de la ciudad, dejando un cráter de 15 metros de diámetro y cuatro de profundidad. La ola expansiva rompió todos los cristales de la zona, sin más víctimas que los difuntos y un trabajador que fue lanzado desde un camión que descargaba hasta el techo de una vivienda y que hubo necesidad de ayudar a bajar. El domingo 12 de octubre de 1947, otro aparato similar impacta la Sierra de Samalayuca, resultó que nuestros vecinos, que en tiempos de paz hacen flechas, terminada la Segunda Guerra Mundial, cooptaron a los científicos Nazis para realizar misiles V2 en la vecina ciudad de El Paso, que en las pruebas de fuego por errores de cálculo impactaron nuestra ciudad. Meses antes se habían dado los eventos de Roswell que se manejaron como presuntos ovnis. No hay datos que ninguna otra ciudad de nuestro país o América haya recibido el fuego de misiles Nazis. (Rodríguez, 2015)

En nuestra ciudad han pasado y seguirán pasando eventos extraordinarios, excéntricos o poco comunes, como sólo en Juaritos ocurre. Conozcamos nuestra ciudad, cuidémosla, participemos de ella. Hoy, hechos como la resistencia civil a pagar estacionamiento serán parte de la historia, y será una victoria de los juarenses. Porque “si vives en Juárez, eres de Juárez”.

Nota: Este artículo se publicó primero en el Diario.mx  y aquí se reproduce con autorización del autor.

Santiago González Reyes es abogado defensor de derechos humanos. Actualmente es docente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

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