LA PRESENCIA DE EMILIA GONZÁLEZ TERCERO

Willivaldo Delgadillo 2¨Cada vez te entiendo menos Emilia¨, le dijo exasperado un viejo amigo empresario cuando ella rechazó un donativo de refrescos para las jornadas del Tribunal Permanente de los Pueblos, pero ella le explicó con paciencia, y con firmeza, que el TPP en Colombia había indiciado a esa refresquera por promover el paramilitarismo en ese país. Había que ser congruente. A regañadientes, el empresario hizo un donativo con el que la activista compró flor de jamaica a un colectivo de economía solidaria. Fue así como los asistentes a la Audiencia Preliminar del TPP en Ciudad Juárez acompañamos con agua fresca de jamaica nuestros alimentos durante tres días.

Andrés Barreda, del Capítulo México del TPP, en una carta de condolencias dirigida a los amigos de la activista, recordó que Emilia ¨fue alguien que supo leer sin ningún sectarismo nuestra intención honesta de compartir con ustedes la legendaria lucha del TPP en contra de la barbarie¨. Emilia González Tercero fue instrumental en la organización de esa primer etapa del Tribunal al que concurrieron como integrantes del jurado personajes de la estatura de Mirielle Fannon y Nora Pardiñas; era hacia al final de un periodo de activismo decisivo en la historia de Chihuahua y del país, una época en que desde el Grupo de Articulación Justicia en Juárez se construyó un referente de resistencia y respuesta a la invasión militarista del gobierno federal. Emilia fue desde el primer momento uno de los liderazgos más importantes en ese contexto. ¨La verdad¨, le dijo en una ocasión a Verónica Corchado, ¨es lo único que tenemos las defensoras y defensores de derechos humanos, y la tenemos que sostener cueste lo que cueste¨.

La capacidad de convocatoria y gestión de Emilia fue clave también en la organización de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011. En una reunión privada le preguntó a Javier Sicilia si había pensado en las consecuencias de que la gente le tocara la ropa como si fuese la túnica de un enviado divino con la capacidad de redimir a los olvidados. Al hacerlo se refirió a él como San Cilicio. Su humor podía llegar a ser corrosivo. Ese gesto crítico no impidió que la veterana activista se entregara con toda su inteligencia y red de contactos a la organización de la Caravana en Juárez. Sin embargo, cuando en el evento final vio el templete poblado de varones, Emilia profirió un grito de guerra: ¨súbete y diles a todas las muchachas que se suban¨, le dijo a Zulma Méndez, una respetada profesora y activista, quien no atinó a hacer otra cosa que acatar la orden. Emilia ejerció un liderazgo democrático; escuchaba largamente y confiaba en territorios que desconocía, pero era intransigente en cuestiones de derechos humanos, una lucha en la que fue pionera en el país. No gustaba de figurar en las conferencias de prensa, pero como dice Leticia Chavarría, otra de sus compañeras de ruta, era una mujer de palabra certera y consejo sabio que se hacía escuchar cuando era necesario.

¨Ser joven o ser pobre es un delito y constantemente estos sectores de la población son criminalizados y agredidos por los policías. Villas de Salvárcar, así como la masacre en Creel, son nuestro Tlatlaya, nuestro Ayotzinapa y representan los casos más públicos y claros del desprecio por los más vulnerables¨, dijo al recibir el Premio Nacional para la Igualdad y la No Discriminación 2014.

Emilia en el Tribunal Permanente de los Pueblos, capítulo Ciudad Juárez. Fotografía de Leobardo Alvarado

Emilia en el Tribunal Permanente de los Pueblos, capítulo Ciudad Juárez. Fotografía de Leobardo Alvarado

Pionera de las luchas por la democracia en Chihuahua y en México desde finales de la década de los 80´s, Emilia fue cofundadora de una de las primeras organizaciones dedicada a un tema fundamental para la vida política del país: la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (COSYDDHAC). Desde ahí trabajó en la defensa de los pueblos indígenas, de las mujeres y de las víctimas de tortura. Ya desde entonces denunciaba los abusos del ejército contra la población civil. En 1990 colaboró a lanzar la campaña Tortura Nunca Más que logró sancionar penal y socialmente este delito y modificar la legislación a favor de los derechos humanos en Chihuahua.

Denunció públicamente los abusos militares en foros nacionales e internacionales, incluso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Desde enero de 2010 fungió, junto con el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, como representante legal de Nitza Paola, Rocío y José Ángel Alvarado, víctimas de desaparición forzada a manos del ejército desde el 29 de diciembre de 2009, y de quienes todavía se reclama su presencia.

Catalina Castillo, integrante de la alianza ciudadana a través de la cual un sector de la sociedad civil impulsó la candidatura del panista Javier Corral al gobierno de Chihuahua, me comentó que algo recurrente en la voz de Emilia durante la campaña fue el siguiente estribillo: ¨pos no Cata, estos de la derecha nomás no entienden de derechos¨. Genio y figura, Emilia González Tercero murió el 21 de octubre después de una larga lucha por la vida. Parafraseando a Zulma Méndez, en los momentos de desesperanza, pero también en los de alegre camaradería, el ejemplo de Emilia es el tipo de presencias que hacen que valga la pena seguir luchando.

JuárezDialoga ha invitado a Willivaldo Delgadillo a colaborar por su amplia trayectoria como activista social en la región fronteriza de Ciudad Juárez. Escribió y publicó las novelas La virgen del barrio árabe, La muerte de la tatuadora y Garabato. Fue integrante co-fundador del Movimiento Pacto por la Cultura. También, Willivaldo es doctor en literatura por la Universidad de California (UCLA). 

Comparte!