LA SUBLIMACIÓN DE LA PRECARIEDAD Y LA PASIVIDAD ANTE LAS IMÁGENES DEL ARTE EN CIUDAD JUÁREZ

Olga GuerraPor: Olga Guerra

Me llama la atención el primer impulso de oponerse a la construcción del Monumento a la Mexicanidad conocido coloquialmente como la “X” de Sebastián; primero por todo lo que implicó ponerla sin la consulta y el consentimiento de las y los juarenses, y luego por el gasto público que ascendió a más de 100 millones de pesos, aunado a los pocos apoyos a artistas locales y proyectos culturales en ciudad Juárez.

Sin embargo, la “X” ha sido adoptada por artistas, diseñadores e ilustradores que parecen retomarla como ícono de la identidad local. Me encuentro con un diseño en Facebook de Alejandro Cruz “El Vampirate,” que está conformado por tres elementos que me parecen fundantes para ponerlos en cuestión y generar un breve señalamiento:

1. En el primer plano aparece el transporte público o “la ruta,” un ícono local por sus complejas dinámicas sociales aunque bastante sublimado, lo cual neutraliza nuestra exigencia de un transporte eficiente, digno y accesible.

2. Segundo plano, la “X,” ¿En qué momento asimilamos las imposiciones culturales de los gobiernos en curso, sin cuestionarlas ni oponer resistencia?

3. Tercer plano el paisaje que abraza y contextualiza a todos los elementos “La Biblia es la Verdad, Léela,” seguido de un gran sol muy característico de Juárez. ¿Cuántas iglesias hay en ciudad Juárez? ¿Cuántas vienen de Estados Unidos ofreciendo despensas y ropa a personas en situación de vulnerabilidad social cual neocolonialismo? Aunque, si algo tiene México y la frontera es el sincretismo religioso que oprime principalmente el cuerpo de las mujeres.

Puro Norte-VampirateVemos por otro lado, obra de arte que surge después del derrumbamiento de la Mariscal y Avenida Juárez con un aire de “nostalgia” y hasta cierto punto “romántico,” entre propuestas para preservar la memoria, generar identidad y “embellecer” el espacio en el que se circula. Pero ¿Cómo y desde dónde estamos generando memoria?

Teniendo en cuenta que el centro histórico y sus centros nocturnos han sido altamente vulnerables para las mujeres obreras que viven en las periferias de la ciudad, ¿Por qué no resaltar éstos hechos? ¿Por qué no exigir al menos alumbrado público y transporte nocturno que garantice la circulación segura de las mujeres por la ciudad y así su derecho al espacio público?

Otra obra en cuestión es el monumental mural con el rostro de Juan Gabriel hecho por el artista plástico Arturo Damasco, un mural que tiene mucho que ver con la sublimación de “estrellas” televisivas y por tanto superfluas, lo que banaliza la identidad de la ciudad. Dicho mural fue apoyado por el gobierno local y estatal mientras a la par eliminaban las pesquisas de mujeres desaparecidas en el centro histórico, dándoles la opción de colocar ocho espectaculares en distintos puntos de la ciudad.

En la inauguración del mural sucedían varias cosas a la vez, una de ellas era la manifestación de madres de mujeres desaparecidas y activistas que aprovechaban la ocasión para exigir justicia y resultados sobre los casos de desaparición, así mismo pedían que se pinten los rostros de las mujeres desaparecidas.

De manera simultánea, un hombre mutilaba a un perro delante de cientos de personas a metros del presídium, los médicos habían notificado que el perro había sido violado antes de ser mutilado, ésta noticia la hizo pública el diario “Nortedigital.” Todos estos acontecimientos sucedían al mismo tiempo que Duarte y Serrano se jactaban de un Juárez recuperado.

Otro proyecto apoyado por empresarios y por el estado es el de “Los Caballos” que se les repartieron a algunos artistas locales para pintarlos y posteriormente instalarlos de manera efímera en la calle 16 de Septiembre, dicho proyecto no fue pagado a las y los artistas que pusieron su tiempo, capital simbólico y mano de obra. Y que además apoyaba la idea del “Amor por Juárez” que ha venido representando un sinónimo de olvido.”

Tanto la “X” de Sebastián, el mural de Damasco y “Los Caballos” son proyectos apoyados vertical y selectivamente para intentar fijar una memoria y una identidad de un Juárez bondadoso y pacífico mientras se omite la violencia y sus consecuencias, de las cuales ni el estado, ni la ciudadanía, ni las ni los artistas se hacen cargo.

Esto nos habla de la poca consciencia crítica al rededor de la construcción de la imagen como identidad local y de la irresponsabilidad simbólica de las y los artistas en torno a cómo reproducimos imágenes que consideramos propias de la ciudad.

El arte no es un objeto inerte, las imágenes no son inocentes, toda imagen lanzada al mundo es un verbo que se enuncia o denuncia y en este sentido “todo acto poético es político” como diría Dubati.

Tzvetan Todorov menciona en su libro Memoria del mal, tentación del Bien que “la memoria no es buena ni mala. Los beneficios que se espera obtener de ella pueden ser neutralizados, desviados incluso. ¿De qué modo? En primer lugar por la propia forma que adoptan nuestras reminiscencias, navegando constantemente entre dos escollos complementarios: la sacralización, aislamiento radical del recuerdo, y la banalización, o asimilación abusiva del presente o pasado.”*

Por último quiero terminar con algunas preguntas:

¿Cuál es nuestra responsabilidad como creadores de imágenes? Y en éste sentido, ¿Qué lenguajes se inscriben en el imaginario de la ciudad? ¿Qué imaginarios estamos reproduciendo cuando representamos de manera a-crítica? ¿Qué posición política tomamos en torno a los proyectos culturales y artísticos apoyados por el estado? Y ¿Hasta cuándo vamos a empoderarnos de nuestras prácticas artísticas, en el sentido de poner las condiciones para generar proyectos artísticos con apoyo estatal y no al contrario?

*Todorov, Tzvetan. “Memoria del Mal, Tentación del Bien.” Ediciones Península S.A. p 195

Olga Guerra. Montevideo, Uruguay 2016. Nació en 1990 en Ciudad Juárez, México. Artista y feminista; Licenciada en Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) México, Diplomada en Acompañamiento Psicosocial a Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos del Centro de Derechos Humanos de la Mujer (CEDEHM) en Chihuahua, México. Su trabajo ha sido exhibido en Argentina, México y Estados Unidos. Actualmente vive y trabaja en Montevideo, Uruguay donde se perfecciona en el Programa Internacional para Artistas SISMO dirigido por el artista y curador Daniel Fischer.

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