PERIODISTAS INMORALES Y LA DESCOMPOSICIÓN SOCIAL

Efrain RodriguezEn días pasados un reportero de un periódico local escribió una nota, pero no la firmó. En esa nota aseguró que en el Parque Central de Ciudad Juárez se habían cometido actos inmorales y patéticos en contra de la familia. Se trató solamente de un show de payasos donde dos jóvenes estudiantes, ambos hombres, decidieron hacer público que son novios. Y se abrazaron frente a un público variado, principalmente de familias jóvenes. Alguien que presenciaba el espectáculo grabó la escena y la entregó al periódico mencionado.

Entre las ideas que quien escribió la nota manifestó, abundan las “faltas a la moral y las buenas costumbres”, “espectáculo patético”, y las constantes referencias a que el show fue presenciado por niños (olvidó mencionar, misóginamente, a las niñas presentes). Nadie duda que toda sociedad requiere de la moral para existir, que las instituciones deben fomentar la moral, que toda persona debe ser moral y debe relacionarse moralmente con las demás personas porque sin moral no hay sociedad posible.

La moral no se puede encerrar en una lista de reglas. La moral se mide en términos de la relación que una persona tiene con las demás personas. Una persona que se cierra en sí misma, es inmoral, a menos que esté enferma. Una persona que pone sus convicciones, en materia de conducta, por encima de todas y todos y atropella los derechos de otras personas, es inmoral.

La realidad es compleja y conflictiva. Nada mejor que las diversidades para entender esto. Cada persona es libre y no se le puede sujetar. Es inmoral tratar de limitar las libertades de las personas. En este 2014 hay inquisidores, como los ha habido siempre y tal vez siempre los habrá. Suelen ser personas profundamente inmorales que pretenden, desde su inmoralidad, convertirse en jueces de toda la sociedad.

Quien se escandalizó porque hace un par de semanas dos muchachos se manifestaron públicamente su amor en ese parque, es una persona inmoral. Las y los periodistas que se prestan para hacer resonancia de la intolerancia en lugar de apoyar las libertades, son inmorales. Las y los periodistas que escriben de manera violenta, no se responsabilizan de sus notas y escriben anónimamente, son inmorales… y patéticos.

Ser periodista requiere conocer las leyes, entender los fenómenos sociales y comprometerse con las personas, en especial con los grupos más desprotegidos. El periodista no es prejuicioso, ni tampoco vocero de creencias personales. No es periodista el que promueve el odio. Es un criminal en términos estrictamente legales.

Detrás de estos ataques a la libertad, la seguridad y el derecho de las personas están fuerzas oscuras que muchas veces se parapetan detrás de creencias que llaman religiosas, pero ninguna religión predica el odio. Cuando alguien dice que su religión le llama a odiar, debe saber que eso no es una religión. Si alguien, en su iglesia,  tiene un líder homofóbico, debe saber que su líder no es una persona religiosa. Las religiones, todas, o son incluyentes o no son religiones. Quienes predican el odio no son religiosos. Son fanáticos.

Hay una descomposición social, producto de la intolerancia, la discriminación y la violencia.  En toda sociedad, de lo que debemos cuidarnos es de la violencia, dondequiera que esté y como quiera que se manifieste. La violencia destruye todo lo que toca. En este momento hay tanta descomposición social que nos preocupamos cuando los niños ven escenas de amor y no nos preocupamos cuando ven escenas violentas. Eso es parte de la descomposición de una sociedad.

JuárezDialoga invita a Efraín Rodríguez a participar como articulista por su compromiso con la sociedad de Ciudad Juárez. Efraín es maestro en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y entre otros, ha incursionado desde hace muchos años en los medios de comunicación participando en una variedad de temas, pero sobre todo, para desde su profesión como sexólogo promover la aceptación de la diversidad sexual.

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