¿QUÉ VOY A HACER AHORA QUE EL MUNDO SE DERRUMBA?

Regresando a la balada de Sacco y Vanzetti.*

Sólo la música puede acompañar el llanto en el camino hacia la muerte. Los músicos del Titanic tocan  hasta el borde del abismo. Podemos preguntar … ¿Para dar la sensación de que todo está bien? – esto, por órdenes de la empresa que después querrá cobrar el precio del uniforme perdido al único músico sepultado en tierra. OK, pero hay ahí un debate que dar a favor de los músicos en otra ocasión. O –esta es la segunda alternativa- para volver a la vida después de la tragedia de la muerte como en Orfeo. Como Zeca y Benedito, los chicos de la favela, que al final de la película Orfeo Negro tocan la guitarra de Orfeo para que salga el sol y no se acabe el mundo.

Cuando el mundo se derrumba sin música, en la alharaca de una guerra para que la gente no vea la raíz de los males, pensar el qué hacer es de sabios … y de músicos. No pensar en una suerte providencial que evite tu aniquilación anunciada, es un requisito del mismo planteamiento. ¿Qué hacer ….? Los que todo lo tienen no van ceder ni un milímetro de sus privilegios, aunque se acabe el mundo,  ¿capisce?  La alternativa es simple o les regalaras el silencio de tus lágrimas resignadas, o buscas música para tu grito de protesta.

Siendo como soy de corazón débil y romántico hago mi apuesta, le apostaré al corazón. ¿Por qué no dar un paso más a la izquierda para unirme con aquellos que siempre han estado mal -según el discurso oficial? Pero no sólo para desenmascarar la hipocresía de los que hablan desde el púlpito, desde los mass media, desde el estado y sus instituciones, desde la universidad, incluso. Tampoco para denunciar la vinculación de los discursos dominantes con la avaricia financiera y mercantil, o el menosprecio del capital por la vida. Simple y sencillamente …sencillito ché… para acallar la alharaca del discurso oficial que dictaminó que no fueron ellos los que se acabaron el mundo, que los únicos responsables han sido los pobres, los desamparados, los explotados sin misericordia.

La primera parte de la Balada de Sacco y Vanzetti lo dice mejor, “dadme a los fatigados, a los pobres”. El camino de la libertad es un largo destierro. Expulsados perenemente de su tierra, trabajando más allá de los límites, en el camino de ese  desamparo, los pobres conocen  todas las humillaciones, todos los sinsabores. Aprenden lo que Joan Baez rescató de una carta de Vanzetti a su padre en la segunda parte de la balada:

Contra nosotros está la ley / con su inmensa fuerza y poder / contra nosotros está la ley / La policía que sabe cómo hacer a un hombre culpable o inocente/ contra nosotros está el poder de la policía / … contra nosotros está el poder del dinero / contra nosotros esta el odio racial por el simple hecho de ser pobres.

Por qué no aprender con ellos que sólo la lucha es un arma contra las falsas ilusiones. Aprender que la injusticia que nos condena y nos elimina nos abre lugares en corazones que cantan la liberación, en un coro que une a los condenados por el sistema -en este caso a Nicola Sacco y Bart Vanzetti , y  por supuesto los “civiles” de esta guerra que no sólo estamos en medio, sino somos su blanco privilegiado: Here´s to you Nicola et Bart… Aquí también los cholos del mundo, los campes sin tierra, los proletarios sinchamba, los indios, las “muertas de Juárez”, los jóvenes  culpables de serlo, los pobres:

Canto aquí Nicola et Bart / vuestro fin y vuestra prisión / el morir os dé libertad / y lugar en mi corazón.

Antonio Muñoz (Toño) ha sido un activista social y un académico comprometido con las diversas luchas sociales que se han dado en Ciudad Juárez. En ese sentido, JuárezDialoga lo ha invitado a colaborar por los aportes que desde su experiencia puede hacer para esta ciudad.

 

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