UNA DE RECTORES

Ramón QuintanaPor: Ramón Quintana Woodstock

Es muy común que te encuentres maestros que hablan como plañideras y te dicen:     “Es que la universidad es sumamente barata muchachos, aprovechen porque en Estados Unidos esto es muy caro”, “la universidad hace un esfuerzo por darles educación casi de gratis”, “el precio de los profesores no tiene precio”. En fin, se llenan de frases arrulladoras en donde uno se tiene que comportar como un fiel sintonizador de los violines que suenan llorones al viento. Casualmente cuando escuchas eso viene de algún maestro que tiene decenas de años dando clase y que se beneficia de un sistema netamente priista, porque han de saber que la universidad fue fundada en tiempos de aquellos dinosaurios que de igual forma le dieron vida  la UACH, al Seguro Social o al Infonavit.

Algunos que fueron rectores todavía reciben una lanita, imagínese, desde los setentas a la fecha. Aparecen en fotografías con presidentes, gobernadores y alcaldes que se pintaron del mismo color. Pero no tienen ninguna gracia, ni cantan, ni bailan, ni escribieron libros -que para el caso sería lo que nos importaría- tampoco hablan cinco idiomas y ni siquiera inventaron nada, son simples mortales que entronizaron un nombre (su propio nombre) y que después les sirvió para candidatearse u ocupar un puesto en el gobierno. Los apellidos son variados pero usted recuérdeme  alguno de ellos.

La guerra intestina por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez deja muchísimo capital, (económico, cultural, social) y puestos que vienen en tándem con movimientos que benefician solo a una camarilla de ganones, en estos momentos los que eran muy cuates están divididos porque ya se armaron de equipos: los que son amigos de gobernador, los que son enemigos del gobernador, los que son morenistas, los que no quieren saber nada de los anteriores y uno que otro que se dice independiente. Definitivamente son muy pocos los que están relacionados con la terracería, con la gente de abajo, con las necesidades reales de los alumnos, son pocos los que saben del sufrimiento para trasladarse a Ciudad Universitaria, o de aquellos que estén impregnados de temas como las madres solteras, que desean estudiar y otras que ya están adentro, pero que no hayan la puerta. El discurso oficial está lejos de lo se paga en colegiaturas, cada semestre hay que trabajar mucho para solventar una cuota que para ellos es “recuperación” pero para el pueblo representa un ENORME gasto. No falta nerdito con zapatos negros y calceta blanca, que diga que: “hay becas, solo hay que sacar 9.5 de promedio”. -¡Qué alivio!-

Muy preocupante es: dentro de la institución se trabaja arduamente en el sector investigativo, desde pregrado hasta doctorado, sin embargo en los tres niveles pareciera que los resultados solo sirven para que los lean los sinodales y para que aplaudan los cinco que fueron a la defensa. Quedan dos opciones, esperar  a que alguien consulte lo investigado o que se queme la biblioteca para que las tesis dejen de hacer espacio. No hay repercusión social ¿Cuál es la labor de la universidad? ¿Qué función debería tener el Rector en ese sentido? Presentar un trabajo de esos solo se convierte en un abyecto trámite para librar una materia o acreditar un posgrado.

¿Qué pasa con las tesis de cada semestre? ¿Sirven de algo? ¿Cómo saben que causaron un impacto en los cambios sociales? ¿Quién les da seguimiento? ¿Cómo se vincula la investigación local con el CONACYT? ¿Por qué los resultados de las tesis no se dan a conocer a través de UACJTV? ¿Las estadísticas no le sirven a la sociedad? ¿Sirve de algo incrementar la gama de posgrados? ¿Sirven de algo los resultados? ¿Saben cuantas investigaciones se hacen anualmente? ¿Saben cómo se trabaja en los departamentos de investigación? ¿Tienen conocimiento de aquellos que se disfrazan de investigadores y que viajan como reyes? ¿Saben cuánto le cuestan a la UACJ esos lujos?

Hay trabajos de investigación sumamente importantes, les doy un ejemplo: un alumno de maestría realizó una pertinente tesis para cambiar la estructura curricular de la licenciatura en Derecho. Se trata de encausar a los alumnos para que salgan al campo desde los primeros semestres, ya que las universidades “patito” están comiéndose el mandado, pues con solo dos años de estudio avientan abogados a la calle y ESTAN DANDO RESULTADOS, ya que no solo trabajan litigando, también OCUPAN PUESTOS DE GOBIERNO. La justificación de esa investigación versa en: más pragmatismo y menos banca. Así como la licenciatura en derecho, la modernización de otras asignaturas está pendiente.

Hacerlas más prácticas sería un objetivo toral. Por ejemplo: ¿Qué está pasando con los alumnos de medicina? Mis tres lectores: ¿Han visto alguna campaña  de vacunación, odontología o mastografía en las periferias? Por otro lado ¿En donde comienza la retribución de la institución hacia la sociedad? ¿Tiene obligación? ¿Cuánto es el porcentaje público con el que funciona la UACJ y cuanto le debe regresar a su ciudad? ¿Cómo se lo debe de regresar?…hay mucha tarea candidatos. Seguramente me llegará una andanada de inboxes diciendo que ahora la oferta académica ofrece una veintena de licenciaturas y posgrados más que hace diez años. Cierto, pero ¿Están acorde a las necesidades de la ciudad? Y lo más importante ¿Habrá EMPLEO para los egresados?.

Ahora mismo la UACJ posee un canal de T.V., en donde la inversión en producción ha sido nimia, por el lado contrario, la institución GASTA en promover eventos  en estaciones de radio y televisión SUMAMENTE CAROS ¿Qué está pasando con su propio canal? ¿Por qué no funciona como medio de difusión cultural, médico, o de apoyo social? ¿Porqué erogar tanto presupuesto en publicidad externa si se tiene un medio de comunicación propio? ¿Sabe usted lector que hay una ingeniería en Geociencias? ¿Cuántas veces ha visto publicidad para las nuevas licenciaturas en el canal 44.3? Ese es un gran reto para el próximo Rector, pero si el sistema de componendas persiste, no dude que se continuará regalando MILLONES DE PESOS a los periódicos impresos y a las inservibles páginas de internet.

Pero hay esperanza, veo muy activos y actualizados a los candidateables en Face Book. Hay una euforia por hacerse los sencillos, abiertos, democráticos, simpáticos y revolucionarios, hay otros a los que he visto, que pasan por intelectuales, ya que son de esa izquierda modernilla cagona que recepta simpatías de centro y derecha.

Por supuesto nunca faltan esos otros que escriben cosas inentendibles -bastante apantalladoras-, sustraída completamente de la realidad juarense, no falta quien se las aplauda y las reenvíe; y claro, también están aquellos que dan cátedras de JUSTICIA SOCIAL a base de romanticismos literarios, que nunca han trabajado en otra cosa, más que en la UACJ,  manejan automóvil último modelo y tienen a sus hijos en colegio privado, ¡ah, eso si! les apasiona opinar y ofrecer antídotos “infalibles” para que las cosas funcionen de maravilla.

¡Noooo señores! dejen las trampas de intelecto y sus pinches romanticismos, hay que aterrarse los zapatos, volver a ser jóvenes de corazón y pensar en cómo reestructurar el funcionamiento de la institución, que para ustedes funciona de maravilla, pues no, ni siquiera las cafeterías, parecen restaurantes con precios de gourmet. El concesionario es amiguito de los de “arriba” y se da el lujo de seguir mamando de la ubre gracias los favorcitos ¡y que sufran los jodidos!

Algo supremamente importante: tocar el tema de las colegiaturas es vertebral, SON ABISMALMENTE CARAS, ¿Cómo le hará el próximo Rector para mantenerlas en los mismos precios por lo menos en su seis años de gestoría? Y no me digan “que son casi gratis” con esa cara de  idiota “perdona-vidas”, hagan algo y dejen de estarse aplaudiendo frente al espejo.

Ramón Quintana Woodstock, es columnista y comunicador en radio. Fotógrafo aficionado. Lic. en Derecho, Psicología y Comunicación.

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