UNA SOCIEDAD QUE NO INVIERTE ES SUS NIÑOS ESTA CONDENADA AL FRACASO

Los últimos días de junio del 2010 el actual Presidente Municipal de Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, siendo aún candidato, firmó con la Red por la Infancia en Juárez el compromiso de realizar las acciones necesarias para llevar a cabo la Propuesta Ciudadana de Primera Infancia. En ella se planteaba como meta igualar la cobertura de cuidado infantil (para niños de 0 a 6 años) de Juárez a la de la ciudad de Chihuahua.

La ciudad fronteriza, que duplica en población a la capital y ha aportado durante décadas más del 50% del Producto Interno Bruto del Estado, cuenta con un número menor de estancias infantiles y niños con acceso al servicio.

En el verano del año pasado, el entonces candidato decía categórico que le parecía poco. La meta se le hacía pequeña: ampliar la cobertura para 6 mil niñas y niños; mantener los servicios existentes y destinar 30, 40 y 60 millones de pesos en los tres años de su gobierno (130 en total) se le hacía poco. Había que ir por más, decía.

Nosotros respondíamos entonces que efectivamente era poco. Visto desde la necesidad y el rezago en la ciudad, era una meta verdaderamente corta, casi ínfima. Pero visto desde la historia de inversión en materia de infancia, desde el compromiso real de los gobiernos por ofrecer cuidado y protección para los más pequeños, nos parecía –y nos sigue pareciendo- un paso que requiere una voluntad y una visión nuevas, que no conocemos aún los juarenses.

La Red por la Infancia ha reconocido algunos avances. Por primera vez, la creación de una política pública de infancia fue incluida en el Plan Municipal de Desarrollo; el 14 de abril de 2011 se aprobó por el Cabildo la creación de un Consejo Municipal de Infancia que tomó protesta el pasado 30 de septiembre;  se “apasivaron” 13 millones de pesos para construcción y equipamiento de estancias infantiles en los polígonos de pobreza.

También se reconoce que los logros se han obtenido más por la insistencia de las organizaciones que por el interés de los gobiernos y que faltan aún los pasos definitivos: acciones y recursos concretos que signifiquen una mejoría en las condiciones de vida de las niñas y niños.

Desde 2005 el Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social, vinculado con Incide Social y bajo la coordinación de Clara Jusidman y Hugo Almada generaron el Diagnóstico social para la elaboración de un plan de acción social en Ciudad Juárez, publicado en 2008 por la UACJ bajo el nombre La realidad social de Juárez. En él se daba cuenta de la alarmante realidad social de Juárez, el abandono y el rezago en materia de infancia y juventud. Ya en aquellos años los investigadores y las organizaciones hablaban de un estado de “emergencia social” y señalaban grandes focos rojos.

Se buscaba entonces, con la evidencia de los datos, mover las voluntades de quienes toman las decisiones, empujar la generación de políticas públicas de desarrollo social. Se argumentaba de muchas maneras que si no se generaba una intervención seria y de gran magnitud, la ciudad “iba a colapsarse”. Nunca pensamos que sucedería tan pronto.

A partir de la crisis económica y de seguridad en la que está sumergida nuestra ciudad desde 2008, ha habido un reconocimiento explícito de los grupos de poder político y económico en Juárez de que estamos pagando las consecuencias del abandono en materia de desarrollo social y más específicamente de nuestros niños y jóvenes. Sin embargo, esto no ha impactado prácticamente en nada las decisiones públicas y la generación de acciones consecuentes con tal reconocimiento.

Si el tamaño de la tragedia vivida en Juárez durante los últimos años no alcanza para que los grupos en el poder replanteen su forma de gobernar y volteen a ver las necesidades de la población, la pregunta obligada es entonces, qué se requiere para que en los planes y presupuestos públicos se incluyan como una prioridad la atención y cuidado de niñas, niños y jóvenes.

Tampoco alcanzan las razones económicas, científicas, psicológicas, éticas, de viabilidad de la ciudad. La bondad de los argumentos de invertir en la atención de la infancia, especialmente en los primeros años, no es suficiente para mover voluntades y generar acciones. La voluntad política se mueve con participación ciudadana y presión social. Si no existe una ciudadanía exigente y participativa, los dineros públicos –nuestros dineros- seguirán destinándose a construir caminos reales, monumentos a una “X” que parece consolidarse como el símbolo de gobiernos “X” o en policías y armamentos (12 millones de pesos más acaban de autorizarse por el Cabildo la semana pasada).

Con esta convicción surgió el año pasado el Movimiento “Escúchame, hazlo por Juárez”, que en su nueva etapa se expresa como “Escúchame, invierte en mi”. Un movimiento que invita a la ciudadanía a participar, a exigir a los gobiernos prioridad (con programas y presupuestos) a la atención y cuidado de los niños pequeños. Un movimiento que surge de la certeza de que una sociedad que no invierte en sus niños, está condenada al fracaso.

Como afirmara Sacha Llorent: «Si los niños siguen creciendo en un ambiente hostil que les quita el derecho a la libertad, a jugar, sin desarrollar sus ideales, toda esa violencia retornará a la sociedad, y cuando eso pase tal vez sea demasiado tarde».

JuárezDialoga ha invitado a Lourdes Almada por su trayectoria de participación en la Sociedad Civil Organizada de Ciudad Juárez. Actualmente coordina la Red por la Infancia en Juárez que fue creada en el año 2000 y articula organizaciones de la sociedad civil cuyo objetivo es trabajar por las niñas y los niños de Ciudad Juárez; proporcionando servicios de cuidado y educación infantil, formando adultos educadores, especialmente docentes, madres y padres de familia y realizando intervenciones comunitarias con propuestas dirigidas a la infancia. También, Lourdes es integrante del Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social en Juárez.

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