MATRIMONIO IGUALITARIO, LOS DISCURSOS TRADICIONALES Y SUS RÉPLICAS

Juan Carlos Mendoza

Por: Juan Carlos Mendoza

Hace meses leí un artículo sobre por qué no debe de aprobarse el matrimonio igualitario en Chihuahua. La nota especulaba sobre los aspectos negativos de las uniones legales entre personas del mismo sexo. Los argumentos, todos ellos, eran espetados desde una visión tendenciosa, con un tufo maniqueísta y una impronta religiosa pero tratando de revestirse falsamente de un discurso legaloide.

Estos argumentos son utilizados por varios actores de la sociedad conservadora -e incluso gubernamentales- y que con ningún fundamento legal, científico o laico, se intenta reproducir y fomentar la discriminación hacia las personas no heterosexuales. Al saber que lo anterior es una constante en las discusiones actuales sobre el tema, con la intención de hacer visible un discurso incluyente más profuso, en las siguientes líneas refutaré algunos de los argumentos desde un marco legal o con investigaciones vigentes.

Argumento en contra del matrimonio igualitario: “No hay una argumentación válida para buscar el matrimonio igualitario”.

Réplica:  Hasta ahora el matrimonio está reservado en la mayor parte del país para parejas de hombre y mujer, siendo negado a parejas conformadas por personas del mismo sexo. Lo que se pretende primordialmente es que se haga valer el derecho a la igualdad y la no discriminación  (sin que sea causa imperativa su orientación sexual), tal como lo menciona la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.[1]

En consecuencia, al hacer valer el derecho al matrimonio, se obtendrán los beneficios patrimoniales que corresponden al formalizar este contrato legal. Estos beneficios de patrimonio sólo están reservados para parejas hombre y mujer, mientras que las parejas del mismo sexo están privadas de ello, eso sí, pagando los mismos impuestos.

Argumento en contra del matrimonio igualitario: “La adopción de niños y niñas por parejas del mismo sexo, es un peligro”.

Réplica: No existe amenaza o el peligro de legalizar la adopción de niños por parejas del mismo sexo, toda vez que la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y Adolescente[2], la Academia Americana de Pediatría[3] y la Asociación Americana de Psicología[4] son ejemplos de organismos de carácter médico y científico que respaldan la adopción por parte de hombres y mujeres no heterosexuales.

Argumento en contra del matrimonio igualitario:  “Las personas homosexuales se pueden casar, pero con personas del sexo opuesto, por lo tanto, que se les niegue el matrimonio igualitario no es discriminación”.

Réplica: La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la discriminación en su Artículo 4º dice que para los efectos de esta Ley se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas[5].

Por lo tanto, a la luz de la ley, el negar el matrimonio entre personas del mismo sexo es un acto claro de discriminación.

Argumentos en contra del matrimonio igualitario:

1) La existencia de un solo modelo válido de familia: Hombre, mujer e hijos.

 2) “Aceptar el matrimonio igualitario, sería desfigurar la institución matrimonial”.

Réplica:  La Suprema Corte estimó que la diversidad sexual entre los contrayentes no es ni constitucional ni legalmente un elemento definitorio de la institución matrimonial, sino más bien el resultado de la concepción social que en un momento histórico dado existía, mas no el núcleo esencial del matrimonio. El legislador, al aprobar la reforma legal impugnada, redefiniendo el concepto de matrimonio como la unión entre dos personas, no afecta o trastoca dicha institución en cuanto a su núcleo esencial o su naturaleza, tampoco podría sostenerse que la Constitución se opone a esa opción legal por parte del legislador ordinario[6].

Además de aclarar las características de estos documentos, hay basta literatura actual de la diversidad de familias existentes a nivel local, nacional y mundial. Los modelos de la familia tradicional (hombre-mujer-hijos) están quedando rebasados ante una realidad diversa: matrimonios del mismo sexo, familias recompuestas, familias monoparentales, etc[7].

Argumento en contra del matrimonio igualitario: “Y si todo es matrimonio, ¡nada es matrimonio!”

Réplica:  En nuestro país, existen diversas figuras de contratos legales para distintos tipos de uniones. Sin embargo, hay una diferencia entre el matrimonio (propuesta y derecho que se busca) y las otras.

A diferencia del matrimonio igualitario, existen otras figuras que tienen grandes limitaciones en comparación de la figura del matrimonio, como las que existen en el Distrito Federal y en Coahuila; estas son: la Ley de Sociedad de Convivencia[8]  (la Sociedad de Convivencia es un acto jurídico bilateral que se constituye, cuando dos personas físicas de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua) y el Pacto Civil de Solidaridad[9] (El Pacto Civil de Solidaridad es un contrato celebrado por dos personas físicas, mayores de edad de igual o distinto sexo, para organizar su vida en común. Quienes lo celebren se considerarán compañeros civiles. Los compañeros civiles se deben ayuda y asistencia mutua, consideración y respeto, así como deber de gratitud recíprocos y tendrán obligación de actuar en interés común; de igual manera tendrán derecho a alimentos entre sí).

Argumento en contra del matrimonio igualitario: No existe una obligación legal para legalizar al matrimonio igualitario.

Réplica: Sin embargo, México como país, ha firmado acuerdos internacionales y escrito leyes (por ejemplo el Código Penal del Estado de Chihuahua[10] y la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Estado de Chihuahua[11]) que tienen relación con la no discriminación y el respeto a los Derechos Humanos. Por ende, negar el derecho al matrimonio a personas del mismo sexo, es una practica discriminatoria hacia la población no heterosexual.

Algunos de los tratados internacionales que México ha firmado o ratificado y leyes mexicanas en contra de la discriminación:

Internacionales

Artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos[12].

Artículo 17 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos[13].

Artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos[14].

Artículo 10.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales[15].

Nacionales

Artículos 1º y 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos[16].

Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación[17].

Diversos estados cuentan con cláusulas antidiscriminatorias constitucionales[18].

Diversos estados cuentan con leyes antidiscriminatorias[19].

Argumentos en contra del matrimonio igualitario: “El matrimonio heterosexual es lo biológicamente y antropológicamente correcto. La función del matrimonio: complementariedad (pene-vagina), procrear y el intercambio genético”.

Réplica:  Este argumento es un resumen certero del texto “Consideraciones acerca de los Proyectos de Reconocimiento Legal de las Uniones Entre Personas Homosexuales” redactado y aprobado por Juan Pablo II y Joseph Ratzinger en el año 2003[20]. Considero necesario entonces, recordar a las personas usuarias de este discurso, que México es un Estado laico y por lo tanto, las ideas religiosas aplicadas a nuestras leyes son una grave amenaza. No estaría de más, agregar que el  artículo 40 constitucional dice que somos una República laica. El derecho a la no discriminación prevalece sobre la ideología religiosa, este derecho es el mayor argumento para exigir el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo y que se puede sostener sin  someterlo a juicio religioso.

Concluyo mencionando que el matrimonio igualitario no es un problema social, como sí lo es la homofobia. Entendiéndose ésta, como la muestra de rechazo y/o la hostilidad hacia las personas por el hecho de ser homosexuales[21].

Aún cuando en otras partes del mundo se ha mostrado evidencia de la influencia negativa de la homofobia sobre las personas no heterosexuales, por ejemplo en la afectación a su salud[22], en México, así como en Chihuahua, se mantiene un rezago en materia de leyes, investigación y cambios sociales, para prevenir y eliminar la discriminación. Es tarea y obligación de nuestra clase legisladora, así como de la sociedad en general, el conocer y comprender la actualidad social sobre el matrimonio igualitario. Estos son algunos de los varios puntos que funcionarían para incorporar elementos a una descripción cercana, del respeto al derecho a la no discriminación y para atender el llamado de preservar un Estado laico.



[22] http://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0102-311X2005000300026&script=sci_arttext&tlng=pt  Consultado 04/04/2013

 

Juárez Dialoga ha invitado a Juan Carlos Mendoza por su trabajo como activista comprometido con la sociedad y particularmente con Ciudad Juárez. Juan Carlos es biólogo, epidemiólogo y estudiante del Doctorado en Ciencias en Salud Colectiva. También es activista social en materia de VIH, diversidad sexual y derechos humanos. Ha colaborado en organizaciones locales como Programa Compañeros A.C. y actualmente es uno de los coordinadores de la Red Nacional de Jóvenes Activistas LGBTIQ.  

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