NUESTRA HISTERIA, HISTERIETA O LA HISTORIA QUE TODOS CALLAMOS

Jorge Domínguez Por: Jorge Domínguez González

Llegué a Nuevo Casas Grandes, Chih., un Miércoles de Ceniza de hace casi 20 años. Atrás quedaban dos terceras partes de mi vida, que fueron las bases fundamentales de mi vida de hoy. A diferencia de otros que nacen en un lugar, elegí estas geografías, no me “tocó” nacer aquí. Tal vez quise recuperar mis años mozos cuando en mi primera adolescencia, en mi natal Delicias, Chih., allá en la calle conocía a la mitad de las personas que veía en la calle y la otra mitad me conocían a mi. Igual me sucedía aquí hace 20 años. Allá los primeros amigos, compañeros luchadores, novias fieles y otros afectos; los primeros que fingieron amistad para beneficio propio, los que se decían compañeros para buscar el beneficio personal, las novias infieles y otros desamores. Aquí los últimas amistades, camaradas cansados, prometidas promiscuas y otras malquerencias; los últimos que simularon afectos para satisfacer el interés personal; los que se declaraban camaradas para alcanzar sus metas y otros aborrecimientos. De todo existe en todas partes, todo se repite allá y aquí, otro tiempo y otro lugar, diferentes los seres humanos, los mismos hechos humanos.

Allá, de dónde vine, la pluralidad de religiones cuyos dogmas conocí -aún a grandes rasgos-, me permitieron ejercer mi libertad de conciencia, luego de que mis padres ejercieron conmigo su derecho a la libertad religiosa dentro de la que ellos habían sido inducidos. No obstante, la diferencia entre el allá y aquí fue de que allá a la pregunta de cortesía “¿Cómo está usted?” se respondía con una laica respuesta de “Bien gracias” y aquí la respuesta es “Bien, gracias a dios”. A mi parecer, algo ha de haber tenido que ver el hecho de que allá era clero diocesano de Chihuahua y aquí clero importado de las regiones cristeras y si no por la influencia de fundamentalistas…la sociología de la religión sería la que respondiera a esta cuestión. En el trato personal, cara a cara, he tratado con respeto a todos con igual cortesía y modos como ha de ser en la sociedad chihuahuense.

En lo personal, infiero que todos este territorio que perteneció a la Provincia de la Nueva Vizcaya no fue conquistado, sino colonizado porque sus habitantes hubieron de defenderse de las tribus nómadas las cuales llegaban del oriente por presión demográfica ejercida por los colonizadores de las trece colonias anglosajonas; entonces, los habitantes del norte de la Nueva España hubieron de hacer frente a estas tribus que llamaron “bárbaras”. Me parece que la mayoría de habitantes con raíces con de aquí, de la región de Casas Grandes, saben que fue en esos tiempos, de los años setecientos, en que un Virrey llamado Marqués de Croix estableció una serie de presidios para la defensa y aprovisionamiento del ejercito novohispano de estos rumbos y alrededor de éstos establecimientos militares se crearon una serie de pueblos dotados con tierras y ejidos de uso común. “… a tantas leguas a partir de la torre de la iglesia”; así fue con los presidios de Santiago de Janos, San Antonio de Casas Grandes, La Princesa (Galeana), San Buenaventura y el Carrizal y otros muchos en el norte de lo que hoy es México.

Luego, vendría la guerra, guerra dónde según el Himno Nacional Mexicano “el guerrero inmortal de Zempoala” defendió la patria con espada terrible y perdió la más de la mitad del territorio nacional. En dicha guerra, así como hubo un Batallón de San Patricio en el ejército norteamericano, el cual pasó a luchar con los mexicanos, hubo un Batallón Mormón, del cual algunos conocieron parte de la región noroeste de Chihuahua y “vieron que era buena para sus ojos”.

Años después, a fines del siglo XIX, cuando Washington respondió a una comisión de ciudadanos del territorio de Utah, que no podrían admitirlos como un estado más de la Unión por tener prácticas asiáticas y luego de que las autoridades religiosas abjuraran del matrimonio múltiple y conformaron una delegación para entrevistarse con Porfirio Díaz y el magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Manuel Dublán, quienes con base a ley de terrenos baldíos de la Constitución de 1857 les concedieron la colonización de un gran territorio del noroeste de Chihuahua con aproximadamente doce colonias en los municipios de Madera. Casas Grandes, Ascensión, Janos y de Sonora.

Así, mi ver, no fue extraño que el Partido Liberal Mexicano contara entre los mexicanos con una amplia base de apoyo social en el Distrito Galeana de Chihuahua, ni que aquí el 24 de Junio 1908 se hayan levantado en armas en Casas Grandes y en Palomas y que fracasados esos movimientos, los sobrevivientes fueran enviados a la prisión de San Juan de Ulúa, Ver., la peor cárcel de aquel tiempo. Tampoco es extraño que haya hasta hoy sectores interesados en borrar esa fecha de la memoria histórica regional.

Lo que sucedió fue que, iniciada la Revolución Mexicana de 1910, hubo un éxodo de esta comunidad a su lugar de origen y dejaron encargadas sus propiedades a quienes con ellos trabajaban. Al concluir la lucha armada, regresaron y sólo los aferrados de Lebaron continuaron y siguen practicando la poligamia (que no la poliandria) y los otros construyen templos de alta jerarquía religiosa en terrenos que, uno no sabe si son regulares, pero asientan propiedad sacra. Los descendientes de los antiguos habitantes de los presidios se dieron a solicitar el cumplimiento de la nueva Constitución de 1917 a solicitar en balde durante años la restitución de tierras y aguas, generación tras generación.

El aparato del Estado Mexicano a construir sobre terrenos sin seguridad jurídica, como en Nuevo Casas Grandes. Hasta he oído de Congresos locales que decretan la no existencia del ejido y años después cuando la mayoría de ejidatarios dicen no a vender sus terrenos, proceden al reconocimiento de nuevos ejidatarios para lograr la restitución legal de tierras y aguas a los descendientes de a los que se las concedió Porfirio Díaz ¿No sería más congruente y justo pagar las expropiaciones a ellos, a quienes ejercen la propiedad concedida por Porfirio Díaz? Así, se cumpliría la Constitución ¿Acaso era por eso el añejo impulso de la burocracia educativa al Carnaval del 20 de Noviembre?. Ahora, en estos días, sin avisar, sale de paseo Noé García (licenciado asesor de los ejidatarios), sin rumbo por el bosque o el desierto y se pierde y continúa desaparecido hasta hoy. No vemos, nos tapamos los ojos…para la educación moral de nuestros hijos ¿Es la historia que todos callamos?

“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”

JuárezDialoga ha invitado a Jorge Domínguez González a colaborar por su compromiso con la educación y las causas justas. Jorge es profesor egresado de la Escuela Normal Superior “José E. Medrano”. Jorge Domínguez es también un reconocido poeta de la entidad. Su trabajo se puede encontrar en www.tolvaneras.blogspot.com donde dice que es un blog que “intenta ser un espacio de reflexión” con sus “apreciaciones de los procesos de enseñanza aprendizaje que se realizan en la subsede” de la Universidad Pedagógica Nacional ubicada  en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua.

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