POLICÍAS Y MAESTROS

Hernan Ortiz III

¡Oh Sí! La historia me la contó un tipo grande muy grande, de brazos largos, cara redonda y expresión dura. De esos que a simple vista esperas no caerles mal, por simple seguridad.

No era de familia pobre ni disfuncional, tal vez el único detalle es que su padre trabajaba demasiado. Imposible pasar más tiempo juntos, que es lo que él hubiera deseado.

En la escuela, desde primaria era broncudo, abusador, estaba en pandillas, incluso sospechoso de un crimen del cual salió bien librado.

Cuando llegó la hora de inscribirse en la “prepa”, su fama era tal que a él y su pandilla no los aceptaban en ningún lado. Buscaron por separado, pero los cinco que eran, sólo encontraron lugar en una escuela que recién abría.

Al llegar a clases les sorprendió encontrarse al acudir al llamado de la directora. Una maestra de 1.60 mts. que miró fijamente a los cinco chicos y les dijo: Aquí las cosas son así, o se chingan o en un mes se van a chingar a su madre.

Los jóvenes que estaban acostumbrados a controlar la secundaria en la que habían estado se atemorizaron de la valentía de la directora y salieron sin saber qué hacer, pues claro les quedaba que no sabían nada que les permitiera transitar por la preparatoria. Ni matemáticas, ni español, ni historia, nada.

Un par de profesores les ofrecieron ayuda a cambio de asistir cuando se los pidieran. Los cinco jóvenes aceptaron y su sorpresa fue que eso implicaba ir a clases durante las vacaciones, largas y cortas.

En las vacaciones los dos docentes, sin sueldo extra ni otro estímulo de por medio, ayudaban a los cinco jóvenes a que se regularizaran en sus estudios mientras platicaban e indagaban sobre sus vidas y los acompañaban en su trayectoria durante la preparatoria.

Muchos años después, uno de esos jóvenes, era invitado a la escuela para recibir un reconocimiento por haber demostrado que podía ser un hombre bien.

¿A qué se dedicó ese joven pandillero que se asustó de la valentía de una directora chaparra?

Pues decidió ser policía, y la formación que recibió en la escuela preparatoria le permitió dedicarse lo suficiente para ir subiendo de rango hasta alcanzar lo más alto de la corporación.

¿Qué tipo de policía era? No lo sé, y no me atreví a preguntarle.

¿Qué hace el mejor policía? Lo asignaron como escolta de un gobernador. Dice que los políticos deben tener un estómago muy duro para aguantar todas las chingaderas que hacen.

¿Cómo es que conocí a un escolta de un gobernador? La verdad fue algo bastante raro. Estaba coordinando una mesa donde gente de Chile, Colombia y el Norte de México intercambiaban experiencias sobre la pedagogía crítica encaminada a la educación para una cultura de la paz. Experiencias de la planta docente, direcciones y prefecturas. Todas buscando como dar oportunidad para que niños, niñas y jóvenes pudieran pensar de manera diferente. Enfrentándose constantemente al descontento institucional que por norma promueve una mentalidad crítica, pero en la práctica las reprime a más no poder.

Mientras nos presentábamos en la mesa, él dijo ser policía y estudiar en la normal. Estudia para ser profesor.

Tuve la oportunidad de acercarme y platicar más con él, ahí fue donde me contó muchos detalles de su vida. Llamó mi atención que él piensa en sus hijos, y según sus palabras a los jóvenes de hoy les tocó vivir en un mundo muy pinche y que algo había que hacer. Se cansó de decirle a sus compañeros policías que las cosas no mejoran por más que reparten balas y “madrazos”.

Dice que encontró una oportunidad de vida en la educación y quiere ser profesor para que las cosas cambien a través de ver el mundo distinto y promover conductas diferentes.

Sus palabras en la mesa fueron intencionadas para motivar a quienes hacen algo para que la educación sea distinta, él, al igual que muchos de los que estuvimos ahí, sabe que la educación que no sirve para transformar el mundo de poco o nada sirve. Él, ahora, quiere ser un profesor que motive a criticar lo establecido y trabajar para que las cosas cambien.

¿Yo? Sin duda estoy convencido de que cada vez somos más y distintos.

JuárezDialoga ha invitado a Hernán Ortiz III para colaborar por su trayectoria académica y participación en la Sociedad Civil Organizada. Hernán es profesor en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). También, colaboró en la Organización Popular Independiente (OPI) y en el Consejo Ciudadano por el Desarrollo Social (CCDS). Actualmente dirige la organización civil Ciudadanos por una Mejor Administración Pública (CIMAP) conformada por un grupo de ciudadanos que trabajan por tener una mejor ciudad al proponer a las autoridades, mecanismos para mejorar la administración pública.

Comparte!