TALLER DE RESILIENCIA A TRAVÉS DEL ARTE

Verónica CorchadoLa vida de las mujeres está íntimamente relacionada: lo que le pasa a una, le impacta a las otras, aunque a veces poco reflexionamos al respecto. Las mujeres en Ciudad Juárez y perdón de ser tan localista, pero me llena de orgullo ver que aquí hay muchas mujeres valientes que no se quedan calladas, ni se dan por vencidas.

En 20 años de trabajo comunitario, especialmente con mujeres, he visto a muchas de ellas ante situaciones de gran desventaja: enfermas y angustiadas por sus hij@s. Algunas en lucha y otras en franca resistencia, en donde ante las peores adversidades sacan a su familia adelante, se organizan, enfrentan a la autoridad y toman las riendas de su vida.

Especialistas en temas sociológicos han insistido en que, ante procesos adversos a los que se enfrenta una persona, esta desarrolla ciertas capacidades de tipo intuitivo, salvadoras, creativas y de resistencias, a lo que se le ha llamado resiliencia.

Este concepto utilizado originalmente desde la Física, cobró un nuevo sentido en las ciencias sociales, gracias al aporte que hizo Michael Rutter. La resiliencia es la capacidad humana para sobreponerse a la adversidad y construir sobre ella.

Podría hablar de muchas experiencias resilientes en Juarez, pero ahora me centraré en una de ellas, la cual surgió del acompañamiento hecho a las madres de hijas desaparecidas en su declaración ante el Tribunal permanente de los Pueblos; proceso del que fuimos parte el Movimiento de Mujeres en Ciudad Juárez.

La Audiencia sobre feminicídio se realizó los días 21,22 y 23 de septiembre de 2014 en la Ciudad de Chihuahua. Escuchamos todos y cada uno de los testimonios, principalmente de las madres de varias partes del país que llegaron para ser escuchadas por los jueces. Recorriendo la carretera Chihuahua-Ciudad Juárez la Sra. Susana Rodríguez, Sra. Carmen Castillo y Sra. Norma Laguna, me preguntaron sobre el trabajo que yo estaba realizando.

Taller resilienciaAllí les platicaba cómo a través del arte se puede trasformar un pensamiento pasivo, a uno subversivo y sobre todo, cómo mediante el arte podemos entre otras cosas, hilvanar la memoria personal y colectiva. Ellas insistieron en preguntarme cómo se podía hacer eso que yo había dicho, concretamente, ¿cómo

podrían utilizarlo en su caso? Les propuse realizar con ellas y sus familias, un taller que tuviera dos líneas de trabajo:

1). Realizar la imagen del rostro de sus hijas en una técnica de “arte mosaico”, como una manera de honrar la vida de sus hijas; y al mismo tiempo

2). llevar a cabo un proceso resiliente que permitiera que mientras se realizaba el mosaico, cada madre nos compartiera en detalle la vida de su hija y se escucharan entre ellas mismas sobre las capacidades que han desarrollado para enfrentar la vida.

Ello permitiría un camino de reconstrucción y procesamiento del dolor, para convertirlo en exigencia. Platicamos largo rato de los posibles detalles y tanto ellas como yo, nos fuimos convenciendo de la pertinencia de realizar dicho esfuerzo.

Así, luego de varios meses de trabajo en el que ellas han intentado acomodar los sentimientos acumulados en sus mentes y corazones valientes, logran ofrecer para ellas y sus familias, la imagen del rostro de sus hijas que nos permite conocerlas y valorarlas.

Este trabajo hecho con sus manos, esas mismas que las criaron, amamantaron y acariciaron, también va para la ciudadanía (esa que a veces las deja solas) y para el Estado mexicano que no les garantizó la vida de sus hijas, ni siquiera un cuerpo al cual velar.

Por ello, es importante dotar de sentimiento y solidaridad colectiva no sólo a estas familias, sino a más juarenses para que desarrollen mayores capacidades resilientes y el poder de la exigencia.

Agradezco la confianza y guardo en mi corazón todo lo confiado, reído, llorado y nombrado entre nosotras, para encontrar el punto de intersección entre nuestras historias. Así, anudar lo que es común y desafiar la memoria para procesar la fatiga del dolor y reconstruir la vida.

JuárezDialoga ha invitado por su gran compromiso con Ciudad Juárez y causas justas a Verónica Corchado Espinoza. Ella es activista y derecho humanista. Es fundadora de la organización Colectiva: arte, comunidad y equidad A.C. e integrante  y promotora del Grupo de Articulación en Juárez, además de otras redes de organismos sociales y colectividades.

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